jueves, 31 de mayo de 2012

Metodologías para investigar la universidad

Respecto a la Educación Superior, según criterio de quien escribe, no existe una metodología única para estudiar los diferentes tipos de unidades académicas de la educación superior, sino que ésta va a depender, de las características propias del centro de estudios superiores objeto de estudio, si es Universidad o si es simplemente Centro de Educación Terciaria.

El caso de los Centros de Educación Terciaria.

Sobre los centros de educación superior que solamente realizan actividades relacionadas con la enseñanza de las profesiones, la mayoría de estos surgieron en Nicaragua con el nombre de Universidades, durante el decenio de los años noventa con base en el Modelo Académico Universitario escolarizado, los planes y programas de estudio y los nombres de las Carreras de las cuatro Universidades Públicas del país, la UCA y la UPOLI. Estos Centros en su inmensa mayoría nacieron en Managua, León, Chinandega y Granada y después se extendieron hacia la mayoría de los 153 municipios del País, en donde durante estos años de neoliberalismo desbocado, han proliferado y se han constituido en verdaderos subsistemas de educación terciaria.

Tomando en cuenta que este sector de centros educativos privados, después de casi veinte años, es una realidad en nuestro país, se hace urgente la realización de un estudio diagnóstico sobre el mismo, que permita identificar sus fortalezas y debilidades de cara a su refundación como subsistema y a la elevación de la calidad de sus procesos y resultados, camino a responder las demandas de sus clientes y usuarios.

Obviamente para la realización de un estudio en este tipo de centros de estudios superiores, no sería adecuado el enfoque metodológico de los Modelos Académicos Universitarios propuesto por nosotros, en tanto éste parte de la actividad sistémica de las tres funciones propias de la Universidad, y los Centros de Educación Terciaria solamente se desempeñan en una de las funciones, la de la enseñanza, por ello el estudio debe estar referido a los componentes de los procesos educativos escolares propios de esta función social. Para este caso, las preguntas deberán estar relacionadas con los diagnósticos base de las carreras, los objetivos, mallas curriculares, planes de estudio y formas de evaluación de los aprendizajes, pero también, como tales empresas, sobre aspectos gerenciales y cuestiones referidas a los dineros en relación a costos, inversiones y procesos de acumulación propios del modo capitalista.

El caso de las Universidades.

Contrario al caso de los Centros de Educación Terciaria, el enfoque sobre los Modelos Académicos Universitarios, es ideal para responder a las preguntas referidas a las prácticas de las funciones universitarias como si fuesen un sistema, en virtud del cual la función de investigación produce los conocimientos que la Universidad aplica y enseña. De ahí que las respuestas, según este enfoque, solamente es posible encontrarlas en las instituciones en donde se cumplen estas funciones, o sea en las Universidades. En este contexto, la pregunta es la siguiente: un examen a profundidad del sistema funcional universitario nicaragüense, ¿qué tipo de información arrojaría? ¿En todas, la investigación, la docencia y la extensión funcionan como sistema? ¿En todas o en algunas se dan procesos de ruptura entre las mismas, provocando que estas funcionen de manera separada? ¿Cómo se concibe a la investigación universitaria en las Universidades del país? ¿Igual como la conciben en los laboratorios del INTA, o en los ONG del campo económico y social? ¿Cómo conciben a la investigación y su relación con los aprendizajes de los estudiantes?

Concebir a la institución llamada Universidad como un sistema, obliga a pensar en las relaciones endógenas entre los Centros de Investigación Universitarios y las prácticas del curriculum en las carreras. Pero no sólo eso, sino que también a la investigación como eje del curriculum en las aulas de clase; es decir: como metodología didáctica para aprender y para enseñar y como procedimiento para aprender a aprender.

Las respuestas a todas estas cuestiones tienen que ver con un aspecto clave acerca del futuro de la Universidad Nicaragüense y de la necesaria y urgente transformación y modernización del Modelo Académico Universitario, orientado en la actualidad, casi exclusivamente a la enseñanza de las profesiones.

*Profesor UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com

jueves, 24 de mayo de 2012

La universidad en la mira

Respecto a las preguntas de investigación formuladas en nuestro artículo del sábado 12 de mayo pasado, muchas personas podrían preguntarse: ¿Pero, y cuál es la diferencia entre un centro de educación superior con profesores a tiempo completo, en el que se realizan actividades de investigación en institutos especializados y a su vez los estudiantes aprenden investigando en las asignaturas del Plan de Estudios de las Carreras y, simultáneamente, desde los primeros semestres realizan actividades de intervención y prácticas de profesionalización en empresas, ministerios y poblaciones relacionadas; y otros centros de educación superior, con profesores horarios en los que los estudiantes solamente reciben clases, y de vez en cuando, asisten voluntariamente a escuchar pasivamente debates de expertos analistas políticos sobre la salud de nuestra democracia?.

La respuesta es que en el primero de estos centros, sea público o privado, las posibilidades de formación de los estudiantes es integral, en tanto estos están supuestos a recibir no sólo los conocimientos transmitidos por los profesores, que es lo usual en toda escuela, sino que a ser formados para el aprendizaje permanente mediante la investigación y la extensión, que los conecta con su entorno, y eso es, cualitativamente más y mejor, que la simple transmisión cultural de saberes de unos profesores que supuestamente saben, a unos estudiantes que supuestamente no saben.

Es por eso que el estudio propuesto sobre los Modelos Académicos Universitarios de las instituciones de la educación superior en Nicaragua, podría ser de utilidad no sólo para las instancias de coordinación globalistas del subsistema referido y las propias universidades y centros de enseñanza terciarios, sino que también para los usuarios y compradores de este tipo de servicios, desde estudiantes y padres de familia, hasta el gobierno y empresarios que ofrezcan respuestas a las preguntas que formulan casi a diario muchos articulistas en los periódicos y muchas llamadas a los programas radiales de opinión que piden con urgencia, deslinde, aclaración e información referida a quién es quién en este tipo de educación.

En este contexto, y sin contar con información institucional de primera mano y sin posibilidades de conseguirla, lo que cabe son las hipótesis, para intentar de alguna manera, dar respuestas a las preguntas planteadas.

Así, a la pregunta sobre cuántas y cuáles universidades realizan actividades referidas a las tres funciones típicas de este tipo de instituciones, la respuesta podría ser que sólo en las cuatro universidades públicas y en otras privadas miembros del CNU como la UCA, la Upoli, la EIAG, la BICU y la Uraccan se realizan actividades de investigación, docencia y extensión.

El problema es de concepción y de dinero, en tanto la investigación es muy cara, por lo que se necesita financiamiento externo y personal de tiempo completo; por eso es que los grandes centros de investigación universitaria en Nicaragua, solamente se encuentran en las universidades públicas, y otras que reciben parte del aporte estatal del 6%.

El problema en estas universidades, más que de dinero, es de concepción acerca de la idea de universidad con que se cuenta, casi siempre amarradas por el Modelo Académico orientado casi exclusivamente a la enseñanza.

Respecto a la pregunta cuántos y cuáles centros de educación terciaria en Nicaragua, realizan actividades docentes y de extensión cultural, por lo que se conoce a través de la difusión y la propaganda mediática, actividades de este tipo se realizan en unos seis a siete grandes centros privados de educación superior. Por lo general, son actividades de extensión cultural como cátedras abiertas, presentación de libros, mesas redondas, concursos estudiantiles, debates de las ideas, etc.

En este campo, este grupo de centros de educación terciaria, rebasan limpia, inexplicablemente y sin excusas a las universidades públicas del país, las que dejan vacío un espacio que por su naturaleza les pertenece. La ausencia de debate en la universidad pública nicaragüense, es un hecho lamentable que empobrece la pertinencia y las prácticas del currículo, y es germen de exclusión, separación y ruptura entre la misión de la universidad y su entorno.
* Profesor

jueves, 17 de mayo de 2012

Por qué nuestras universidades son como son

El titulo de mi artículo del 3 de mayo pasado provocó equívocos en algunos de mis colegas que le dan seguimiento a este tipo de artículos, dado que al afirmar “Así se construyen los modelos académicos universitarios”, se pensó que yo haría comentarios a alguna propuesta metodológica sobre este tema, ofrecido por algún órgano especializado del Csuca o la Udual, orientado a las universidades de la región, que en la actualidad se encuentran avocadas a procesos de transformación curricular y/o de sus modelos educativos escolarizados.

No, nosotros no nos referíamos a cuáles deben ser los pasos para la construcción de los Modelos Académicos Universitarios. Eso, según nuestra concepción de los mismos, no existe, sino que lo nuestro era (y es) presentar una hipótesis sociológica para desentrañar las interioridades acerca de cómo se reproducen estos constructos y cómo se han venido autoconstruyendo a través de la historia de 200 años de la universidad nicaragüense, y poner en evidencia por qué es complejo y difícil penetrarlos y transformarlos en una calidad diferente.

Más aún si ese proceso se realiza desde fuera del modelo y lo realizan las mismas personas que durante su vida universitaria, como estudiantes y como docentes, han contribuido y contribuyen a edificarlo y por ende, inconscientemente son sus principales promotores y defensores.

Los Modelos Académicos Universitarios son esas micro-actividades que conectadas entre sí y referidas a una o a todas las funciones universitarias, repetidas mecánicamente una y otra vez, en la cotidianeidad de los pasillos, oficinas y aulas de clase universitarias, poco a poco, se van asimilando a la cultura organizacional hasta llegar a ser parte constitutiva de ella o ellas. Así, de la institución fundada según sus usos y costumbres, el siguiente paso ha sido pasar a la legalidad que ofrecen las normativas y los reglamentos.

Desentrañar esto es de la mayor importancia para identificar por qué la universidad nicaragüense fincada en la función de la enseñanza de las profesiones es como es, y explicar por qué todas las universidades nicaragüenses, con ligeras diferencias, son muy parecidas entre ellas, y por qué todos los centros de enseñanza terciaria, que se fundaron a partir de 1990 se constituyeron llamándose a sí mismas universidades, y auto-reproduciéndose procuraron imitar a las universidades públicas en donde se habían graduado la mayoría de los que serían sus dueños, rectores, decanos y profesores.

También esto es lo que explica por qué hace 20 años, cuando entre 1992 y 1993, para la preparación de mi libro La Universidad contra la Universidad, preguntamos por qué no se investigaba en las aulas de clase de la UNAN-Managua, la UNA, la UNI y la UCA, (y por extensión a todas las universidades y centros de enseñanza terciarios del país).

La respuesta a mi indagación fue que el principal obstáculo a la investigación científica en esas universidades, y especialmente en sus aulas de clases, era que no se investigaba porque el Modelo Académico orientado a la enseñanza de las profesiones no sólo determinaba el comportamiento y actitud de los docentes frente a la investigación, sino que también la relación de las universidades con su entorno y la falta de apoyo, promoción y estímulo de los Consejos Universitarios, a la investigación y a los pocos profesores con vocación investigativa en nuestras instituciones académicas.

Obviamente, esto no quiere decir que 20 años después, en esas cuatro universidades y en el resto de las universidades del CNU y de las universidades privadas, la situación de la investigación sea igual a la encontrada entonces. Claro que no, en el periodo se han creado muchos institutos y programas de investigación en estas universidades y las JUDC han continuado creciendo y desarrollándose.

No obstante, si bien esto es cierto, la investigación ha surgido al garete, de manera aditiva, casual, como una actividad más y sin ninguna o con escaza conexión con los currículos de las carreras y las actividades de extensión. Institutos de investigación, por un lado, y carreras en las facultades, por el otro. Típicos archipiélagos napoleónicos. Tal cual, si la institución llamada universidad estuviera siendo pensada a fines del siglo XIX y no a inicios del siglo XXI.
* Profesor

martes, 15 de mayo de 2012

Para estudiar la universidad

El análisis de las organizaciones universitarias y de los centros de enseñanza terciarios a través de un procedimiento como el de los Modelos Académicos, propuesto en nuestro artículo del 19 de abril pasado, podría ser de utilidad para reconocer el status, los roles y la calidad de cada unidad académica de educación superior o terciaria respecto a las tareas fundamentales de estas en nuestro país, o cualquier país donde hayan este tipo de instituciones.

En efecto, en el artículo mencionado, hicimos memoria del tríptico ortegeano referido a las funciones clásicas de la institución cultural conocida como universidad, a saber: investigación, enseñanza de las profesiones y extensión cultural o vinculación con el entorno, y en el mismo artículo presentamos una definición operacional sobre Modelos Académicos Universitarios, en la que sostenemos que estos son las relaciones de mutua complementariedad; que se dan entre los componentes de la apuesta del filósofo español y cuyo status y situación en cada caso concreto, es posible determinar a través de la investigación científica.
La clave de todo es el carácter sistémico de las funciones universitarias, y esto es así porque, teóricamente, la investigación, la docencia y la vinculación con el entorno (extensión), integran un conjunto dinámico en el que sus partes interactúan entre sí, complementándose, demandándose, articulándose.

La investigación ofrece a la docencia los conocimientos que conformarán los Planes y Programas de Estudio. La docencia, por su parte, demanda de la investigación nuevos conocimientos, y la vinculación (extensión) demanda resultados para la investigación aplicada.

Así, los conocimientos venidos del exterior a la institución académica y los conocimientos producidos en su interior, se articulan en el currículo de las carreras para convertirse en aprendizajes en las aulas de clase y en los proyectos de desarrollo e intervención, para ser aplicados en la vida social y productiva, cumpliendo con la función de extensión y/o vinculación con el entorno.

Esa es la institución llamada universidad pensada por José Ortega y Gasset y diferente a los centros de enseñanza terciarios que con ese nombre proliferan en nuestro país. En este orden, conforme nuestra propuesta de Modelos Académicos, es posible pensar a la universidad como objeto de estudio, derivando para ello un conjunto de preguntas referidas a la situación de las instituciones de Educación Superior en nuestros país. Estas podrían ser las siguientes:
Primera pregunta: ¿En cuántas y en qué universidades se realizan permanente y sistemáticamente actividades de investigación en centros especializados y aulas de clase, y actividades de docencia y extensión? Segunda pregunta: ¿En cuáles y en cuántos centros de educación terciaria en Nicaragua se realizan solamente actividades docentes (de enseñanza-aprendizaje) y de extensión? Tercera pregunta: ¿En cuántos y cuáles centros de enseñanza terciarios solo realizan actividades docentes? Cuarta pregunta: ¿Qué universidades (asumiendo que como tales realizan actividades de investigación, enseñanza y extensión), funcionan como sistemas, en donde la investigación produce los conocimientos que después se enseñan en las aulas de clase, y conforme su naturaleza, también se aplican en la industria, las actividades de gobierno, los servicios y la producción?

La quinta y última pregunta está referida a la función de investigación en las universidades nicaragüenses, que por su origen y características institucionales, es diferente a la investigación que se realiza en centros de investigación y laboratorios privados.

Preguntas: ¿En las universidades donde existen Institutos de Investigación, de qué manera se relacionan los Proyectos de Investigación de estos con las carreras de las mismas? ¿Los docentes y estudiantes de las facultades participan en los procesos de investigación de los institutos, y, por su parte, los investigadores de los institutos realizan actividades docentes en los departamentos académicos? ¿Existen claustros académicos periódicos de docentes e investigadores según área de conocimiento de la universidad? ¿La investigación es el fundamento de la metodología didáctica con que aprenden los estudiantes y enseñan los profesores? ¿Cada asignatura o bloques de asignaturas por semestre, conforman Proyectos de Investigación que son realizados conjuntamente por estudiantes y profesores?

Contar con las respuestas a una consulta de este tipo nos podría ofrecer información de calidad para ir avanzando en determinar las características del amplio y heterogéneo universo de la Educación Superior en Nicaragua y la construcción de los subsistemas que según modelos académicos integran al mismo.

* Profesor

jueves, 3 de mayo de 2012

Así se construyen los modelos académicos universitarios

En artículo anterior sobre los Modelos Académicos en la historia de la Universidad Nicaragüense, definíamos a estos como “las formas, modos o maneras particulares, que en cada caso concreto asume cada Universidad, durante el proceso de realización sistémica de sus misiones y tareas, en los campos de la investigación, la enseñanza y la extensión o vinculación con sus entornos”.

Esas formas, modos o maneras particulares propias de cada Universidad, están constituidas por las prácticas, las rutinas socio-administrativas y las relaciones formales (jurídicas) y no formales que articuladas entre sí realizan los principales actores universitarios (investigadores, profesores, estudiantes, funcionarios académicos) y que conforman, definen y caracterizan al Modelo Académico de cada institución universitaria en cada etapa de su historia.

Este es el caso típico, por Ejemplo, de las Universidades cuyo Modelo Académico se orienta funcional y fundamentalmente hacia la Enseñanza de las Profesiones (Universidades de Enseñanza). En estas instituciones cíclica y recurrentemente, según los doce meses y las cuarenta y ocho semanas que marca el calendario anualmente, los estudiantes cumplen con la exigencia de los requisitos de admisión y las matrículas; posteriormente, profesores y estudiantes, con fundamento en el calendario académico y en horarios y aulas fijados en los mismos y dados a conocer a través de diferentes medios, periódicamente se reúnen en lugares llamados aulas de clase, para cumplir con los ritos de la didáctica y la escolaridad; este proceso finaliza invariablemente, con los periodos dedicados a los exámenes finales, la entrega de calificaciones, y para los que finalizan su carrera, con las fiestas de graduación.    

Este proceso, repetida una y otra vez, año con año, semestre a semestre, día a día, insistente y profusamente por profesores, estudiantes y administradores académicos, van conformando determinadas rutinas y circuitos de actividades que, paso a paso, van modelando la arquitectura y contenidos propios del Modelo Académico Universitario, el que una vez que logra alcanzar determinados niveles de autonomía y cristalizarse institucionalmente, condicionan el modo de pensar y actuar de los miembros de la comunidad universitaria, en el proceso de cumplimiento de sus misiones respecto a una función en particular, el de la enseñanza según el Modelo de las Universidades de Enseñanza o al conjunto de las funciones universitarias, en el caso de las Universidades que cumplen con las tres funciones propuestas por Ortega.

Es el caso también de las Universidades, Centros o Institutos Universitarios cuya orientación y vocación es la investigación (Universidades de Investigación), en donde las actividades cotidianas de profesores y estudiantes se organizan, según asignatura académica y/o según área, tipo o tema de investigación y/o el orden de los procesos investigativos, desde la formulación de los problemas hasta la presentación de resultados en las aulas de clase, para convertirlos en saberes, conocimientos y aprendizajes (Función de la Enseñanza), y/o la aplicación de los mismos en la vida social, la producción y los servicios (Función de Extensión). Para este caso, igual que para el Modelo Académico orientado solamente a la Enseñanza, esos procesos repetidos recurrentemente, poco a poco van cobrando vida propia y autonomía frente a los actores sociales que los originan, hasta terminar imponiéndose a la voluntad de estos y de todos los potenciales usuarios y practicantes de los mismos en el futuro.
* Profesor

jueves, 26 de abril de 2012

Semana de Acción Mundial por la Educación

Fue a inicios de 1996, que con motivo de las elecciones generales de ese año, un conjunto de más de 100 ONG nacionales de todo tipo y perfil, se dieron cita para pensar el país, producir una agenda mínima para el nuevo gobierno y fundar la llamada Iniciativa por Nicaragua.

En ese evento se crearon seis foros sectoriales, de los cuales, debido a la terquedad y perseverancia de algunos de sus miembros, el único que sobrevivió fue el foro dedicado a la educación, que desde entonces comenzó a llamarse Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua (FEDH-IPN).
Durante sus primeros seis años, el FEDH-IPN tuvo como casa-sede al Instituto de Educación de la UCA (IDE-UCA) y el apoyo incondicional y permanente de Juan Bautista Arríen. Posteriormente, con mayoría de edad institucional, el FEDH-IPN cobró autonomía, inauguró sede con dirección propia, obtuvo personería jurídica y poco a poco fue creciendo en actividades, presencia e influencia.

El eje transversal de todas las actividades del FEDH-IPN, desde su fundación, ha sido el Derecho a la Educación. Y no era para menos, el Foro nació en el verano de 1996, en lo más álgido de la más violenta negación a ese Derecho Humano fundamental que recuerde la historia de la educación de nuestro país, como fue el programa neoliberal de privatización de la educación conocido como Autonomía Escolar.
Cuatro años después, en 2000, cuando, como consecuencia de la Conferencia de Dakar se les asignó a las organizaciones de sociedad civil del mundo la función de monitoreo de las políticas orientadas a garantizar el Derecho a la Educación; miles de organizaciones nacieron, y poco a poco se fueron agrupando en Foros nacionales sobre el tema del “Derecho”, los que después se constituyeron a nivel continental y mundial en la Campaña Mundial de Acción por la Educación.

A Nicaragua y al Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua, le cabe el alto honor de haber sido una de las organizaciones fundadoras de la Campaña Mundial, haber sido una de las primeras redes de OSC en el mundo, y haber levantado a la Educación como un Derecho, cuatro años antes de que se comenzara a hablar con fuerza y constancia de este reclamo universal.

Una de las tareas del FEDH-IPN ha sido la de formular Agendas Educativas para ser presentadas a los candidatos a presidentes de la República en cada cotejo electoral. Así fue en 2006 y así fue en 2001. Para las elecciones de 2011 el Foro no elaboró ninguna Agenda, en tanto asumió que la obra que el gobierno sandinista venía realizando en el terreno de la educación, coincidía en gran medida con los pedidos y reclamos que el FEDH-IPN había venido demandando desde su fundación.

Uno de estos temas era el de la alfabetización de adultos, y precisamente en 2009, cuando Nicaragua fue declarada Territorio Libre de Analfabetismo, la Campaña Mundial por la Educación dedicó la Semana de Acción por la Educación de ese año, al tema de la necesidad de la alfabetización en el mundo.
La celebración, en abril de cada año, de una semana dedicada a temas monográficos relacionados con el Derecho a la Educación, une a todas las personas de buena voluntad en el planeta tierra, para alzar la voz por la Educación de las poblaciones en situación de pobreza; a las que históricamente se les ha negado el gozo de ese derecho, “la llave --como decía Katerina Tomasewski-- que abre la puerta a todos los demás derechos”.

Este año, la Semana de Acción Mundial por la Educación está siendo dedicada a la Educación y Cuidados en la Primera Infancia, la cual, como en 2009 con el tema de la alfabetización, coincide plenamente con otra política educativa de nuestro gobierno, como es la Política Nacional de Primera Infancia, dada a conocer a fines de noviembre de 2011.

Junto al FEDH-IPN, como representante en Nicaragua de la Campaña Mundial por la Educación, participan en la celebración de la Semana: Fe y Alegría, La Cuculmeca, Unicef, Movimiento Comunal, la UNAN-Managua, Educando Nicaragua, Cantera, Aldeas SOS, Capri, Intervida, Feconori, Save the Children, Cecim, IPEC-OIT y la Mesa Temática de Educación Inicial. 

* El autor fue cofundador del FEDH-IPN, en febrero de 1996

jueves, 19 de abril de 2012

Los modelos académicos de la Universidad nicaragüense

En nuestro articulo Algunos tópicos para el estudio de la Universidad Nicaragüense, publicado en El Nuevo Diario el pasado 22 de marzo, afirmamos que del análisis del recorrido de doscientos años de la Universidad Nicaragüense (1812-2012), era posible derivar cuatro tópicos para comprender las características actuales de las instituciones de Educación Superior de nuestro país.

Uno de esos tópicos era el de la evolución de los modelos académicos universitarios, en cada etapa de la historia de la institución académica. No existe consenso entre los especialistas y estudiosos de la Educación Superior acerca de lo que se entiende o debe entenderse por Modelo Académico Universitario. La mayoría ni lo menciona y cuando lo hacen es para referirse con este nombre a las Estructuras Académicas Universitarias.

También se ha encontrado que a veces la expresión Modelo Académico es utilizada como sinónimo de Modelo Curricular, Modelo Didáctico o Modelo Docente (de enseñanza-aprendizaje). Frente a esta insuficiencia, para el análisis de esta categoría hemos construido un tipo ideal de Modelo Académico, cuyas fuentes teóricas son: la formulación propuesta por José Ortega y Gasset en su ensayo La Misión de la Universidad, consistente en: la ampliación del conocimiento (investigación), la enseñanza de las profesiones (enseñanza-aprendizaje) y la transmisión de la cultura (extensión); el materialismo dialéctico del señor Carlos Marx aplicado a la Teoría de Sistemas, y el estudio y observación empírica de las experiencias universitarias de algunos países de Europa, Asia y América Latina.

En este orden, por Modelo Académico entendemos a las formas, modos o maneras particulares, que en cada caso concreto, asume cada universidad, durante el proceso de realización sistémica de sus misiones y tareas, en los campos de la investigación, la enseñanza y la extensión o vinculación con sus entornos.
De esta manera, para cada etapa de la historia de la Universidad Nicaragüense, es posible identificar diferentes modelos académicos de Universidad.

En la etapa de la Universidad Colonial, el modelo académico fue el de la enseñanza. A partir de entonces, para el consenso y la comprensión colectiva, en Nicaragua y demás países de América Latina y el Caribe, el modelo académico basado en la Función de la enseñanza y el concepto de universidad, pasaron a ser similares. Desde entonces, la palabra Universidad fue sinónimo de escuela, profesores, estudiantes, libros, carreras, títulos, togas y birretes, y así fue para cada una de las etapas posteriores de la Universidad Nicaragüense, en donde, desde la etapa de la Universidad Napoleónica hasta hoy, la enseñanza ha sido y es la función universitaria por excelencia.

De esta manera, la Universidad Napoleónica, inaugurada en Nicaragua mediante decreto del general Joaquín Zavala del 03 de abril de 1879, recibe de la Universidad Colonial, intacto, el modelo académico de la enseñanza. No cambia el modelo académico, lo que va a cambiar va a ser la estructura académica de la institución universitaria, ya que a partir de entonces, y hasta ahora, la universidad se organizará en Facultades y Decanatos, siendo estas: Ciencias y Letras, Derecho, Medicina, Farmacia y Ciencias Naturales. De igual manera, a partir de entonces, la administración de la universidad, pasa de manos de la Iglesia a las del Gobierno de la República.

Será a inicios de los años sesenta, que con la Autonomía Universitaria y bajo el liderazgo de Mariano Fiallos Gil, la universidad va a mudar su modelo académico tradicional, al incorporársele a la par de la función de la enseñanza, una nueva función, la de la Extensión Cultural Universitaria. En cumplimiento de esta función se aperturaron cursos de verano y se crearon grupos de teatro y revistas culturales y literarias, como Cuadernos Universitarios y Ventana. La función de investigación vino a la Universidad Nicaragüense con la Revolución Sandinista y la Universidad Popular de los años ochenta. Fue hasta entonces que la Universidad Nicaragüense logró totalizarse según el pedido del filósofo español. En el tiempo, ese es el tamaño de nuestro atraso, la propuesta había sido formulada cincuenta años antes.

Hoy, en Nicaragua, la universidad en tiempos de neoliberalismo está fincada sobre un amplísimo archipiélago de modelos académicos, que van desde universidades en las que si bien es cierto se practican las funciones del tríptico orteguiano, estas se presentan desarticuladas; hasta centros de enseñanza terciarios, llamados comúnmente universidades, pero que no pasan de ser simples escuelas de tercer nivel del sistema escolar, que tienen como precedentes los niveles primario y secundario.

* Profesor