jueves, 26 de julio de 2012

Las dos tareas pendientes de la Universidad

La Universidad Nicaragüense, al cumplir sus primeros 200 años de fundada, puede darse por muy bien pagada, no sólo por los homenajes en las fechas bicentenarias, sino que también por la gran cantidad y calidad de artículos publicados en estas páginas de El Nuevo Diario sobre sus problemas, circunstancias, apuestas y perspectivas de cara al futuro.

En uno de esos artículos, el ingeniero Alberto Sediles Jaen, investigador y docente de la Universidad Nacional Agraria, UNA, el 13 de junio pasado, levanta un tema al que nosotros hemos prestado atención en la mayoría de los nuestros; tal es el caso de la desarticulación a lo interno de las universidades de sus funciones y misiones, en los campos de la investigación, la enseñanza y la extensión universitaria, y de las consecuencias negativas que esta situación provoca, tanto para cada función en particular, como para todo el sistema funcional universitario.

Respecto a este tema, el Ingeniero Sediles expresa:
“Las universidades públicas fundamentan su labor en tres funciones centrales: enseñanza, investigación y extensión (proyección social). El asunto de fondo es asegurar un funcionamiento en el trabajo académico que asegure plena integración e interdependencia entre las tres funciones centrales, teniendo como referencia de trabajo las políticas nacionales de educación (incluye educación técnica), los planes de desarrollo productivo, la formación de sus estudiantes, las demandas de ciencia, tecnología e innovación del sector productivo y las necesidades de la cultura, todo en un contexto nacional y global. La interdependencia entre las tres funciones universitarias debe ser sistémica y de doble vía”.

Para adelante asegurar que:
“Ni la reducción presupuestaria, ni la educación de estudiantes, ni la fusión de universidades, ni los diagnósticos, ni los decretos, ni el profesar sentimientos apolíticos, cambiarían la realidad de las universidades públicas de hoy. Hay dos necesidades centrales para la transformación: a lo interno, asegurar la interdependencia de la enseñanza, la investigación y extensión, y a lo externo asegurar un verdadero alineamiento de trabajo y colaboración entre los diferentes actores nacionales (Gobierno, cooperación y sectores)”.

Esto expresa que así como, día a día, todo mundo reconoce la necesidad de la articulación entre los subsistemas del Sistema Educativo Nacional, especialmente entre la educación Secundaria y la educación Terciaria o Superior, igual, también, poco a poco, gana espacio la necesidad de la articulación al interior de cada uno de estos subsistemas y de las instituciones que integran los mismos. Este último caso es el de las universidades y sus funciones, las que articuladas sistémicamente están en disposición de cumplir la misión universitaria con mayores posibilidades que si se presentan disgregadas y en situación de ruptura.

El ingeniero Sediles, con excelente puntería, no se queda solamente en la articulación a lo interno de la Universidad y avanza hacia el alineamiento de esta articulación con las políticas de desarrollo de la educación y del país. Es obvio, pues ¿para qué serviría la organización sistémica de las funciones universitarias, si no fuese para ponerse al servicio del desarrollo nacional?

Las necesidades de investigación científica reclamadas por los planes de desarrollo económico y social; las necesidades de médicos, profesores y profesionales, técnicos e ingenieros reclamados por las empresas, y las necesidades de consejería, asesoría, consultoría y apoyo pedidas por las cooperativas y pequeños productores; en suma, las necesidades de la Universidad de parte de la sociedad nicaragüense. La Universidad como una necesidad de la sociedad, para su desarrollo de cara al futuro.

No hay duda, son dos las tareas pendientes para nuestras altas casas de estudio: por un lado, solucionar su problemática de desarticulación y disgregación interna, y una vez dado este histórico paso, luchar por su articulación con las instituciones, empresas y entidades de su entorno, gubernamentales y privadas, a través de su función de extensión, proyección o vinculación social. Para la Universidad Nicaragüense, no habrá mejor forma de conmemorar su bicentenario, que teniendo la certeza de su puerto de destino.

* Profesor de Sociología de la Educación
migueldecastilla68@hotmail.com

lunes, 23 de julio de 2012

Sobre la investigación universitaria

Entre los numerosos artículos dedicados a la universidad nicaragüense en los últimos meses en El Nuevo Diario, para mi gusto como investigador de la universidad como objeto de estudio, sobresalen dos dedicados al tema de la Investigación Universitaria, estos son: Universidad e Investigación del académico y filósofo de la Upoli, doctor Erwin Silva publicado el 4 de junio pasado, e Investigación y su relación con el Currículo, del doctor Manuel Rojas Aráuz, Vicerrector de Investigación de la UCC, publicado el 15 de junio.

En su artículo el maestro Silva, parte de una consideración que no permite dobleces, ni extrañas interpretaciones. Él afirma que “la razón fundamental de la universidad nicaragüense es la investigación científica”. Contrario a esto, supongo yo, es lo que dirían los rectores de nuestras universidades públicas, respecto a la función de la enseñanza, si es que del análisis de los modelos académicos de estas instituciones, pudiésemos derivar sus posiciones y autoconceptos acerca de las identidades institucionales de nuestras casas de estudio.

Pero Silva además nos entrega un amplio menú sobre los temas que debieran investigar nuestras universidades. Escribe: “Problemas tales como la pobreza extrema, la dependencia económica y tecnológica, el narcotráfico, el crimen organizado, la trata de personas, la corrupción, las pandillas, la violencia intrafamiliar, el trabajo infantil, la desnutrición, la degradación ambiental, (…) la comprensión intercultural, la cooperación externa, el comercio interregional y extra-regional, las alternativas energéticas ecológicas, la seguridad ciudadana, la seguridad alimentaria y la calidad de la educación, son algunos de los retos de los estudios científicos que deben emprenderse en breve, so pena de que las universidades se retrasen tanto que las alcance el pasado”.

Resulta gratificante que un Vicerrector de Investigación de una universidad privada escriba sobre curriculum, y más aún, que lo haga indagando sobre la conexión entre investigación y currículo. Lo normal es que cada Vicerrector, desde su zona de responsabilidad, se atrinchere dedicándose a lo suyo, sin importar lo que pase en los territorios funcionales contiguos, fracturando, desarticulando y afectando, como es obvio, el equilibrio y sistematicidad del complejo funcional universitario.

Precisamente el profesor Rojas Aráuz parte de evidenciar la separación existente entre Docencia, Investigación y Proyección Social, “las cuales –dice– son desarrolladas como entes muy distanciados y cada uno ha generado sus propios procesos, provocando la desintegración del trabajo formativo”. ¡Qué bien!, Bienvenido doctor Rojas a la lucha por la articulación de la universidad y del Sistema Educativo nicaragüense.

Respecto al tema específico de la relación entre investigación y currículo, el doctor Rojas propone “la necesidad de entender la investigación como un proceso integrado al currículo, el cual debe desarrollarse en la medida en que la formación es una acción formativa investigada e investigativa” (…) “Si la docencia –agrega- se sigue ejerciendo en la universidad divorciada de la investigación, y esta distanciada de la proyección social, se seguirá desarrollando una investigación escuálida y alejada de la solución a los problemas estructurales del país”.

La investigación universitaria, tanto sus procesos como sus resultados, por darse en la institución que se da, es mucho más compleja que la simple relación, cara a cara, entre problema de investigación versus proceso investigativo, que es el ámbito de actuación de los centros de investigación privados o gubernamentales cuya orientación es la investigación aplicada.

La investigación universitaria, conjuntamente con ofrecer al Gobierno, empresas, comunidades y sociedad en general, los conocimientos y la información necesaria para la reconstrucción y el desarrollo nacional, participa sustantiva y decisivamente de la función educativa, que es la función fundamental de toda institución de educación superior, creando en el interior de las mismas, las condiciones para el surgimiento, y desarrollo del espíritu científico-investigativo en las comunidades universitarias y la forja de nuevas generaciones de científicos, investigadores e ingenieros, sin los cuales, ningún desarrollo es posible.

* Profesor
migueldecastilla68@hotmail.com

jueves, 5 de julio de 2012

50 años del movimiento operación justicia

La Calidad de la Educación escolar es una construcción histórica, resultado de la articulación de múltiples factores internos y externos al hecho educativo concreto en que se desempeña el o la estudiante. Uno de esos factores, y seguramente el más importante, después del factor estudiante, es la maestra y el maestro.

Se puede tener en las manos el mejor y más pertinente currículo del planeta tierra, y las aulas de clases tener piso de algodones, pero si no se tiene a una maestra o maestro estimulado, que sienta que su oficio es un regalo de Dios, de poco o nada sirven esos factores favorables.

Caso contrario, una maestra o un maestro estimulado, hacen del salón de clases, aunque este sea debajo de un palo de mangos, una fiesta con sus estudiantes. A cincuenta años de vida magisterial, puedo dar testimonio de eso y con absoluta certeza afirmar que eso es cierto.

Un componente fundamental del estado de ánimo de la maestra y el maestro es su sueldo. Este factor tiene que ver con todo. Con su familia, la casa, el transporte, la alimentación, la salud, las diversiones, los vestidos, los rostros, toda la vida de maestras y maestros.

Cuando el Presidente Daniel Ortega Saavedra me diera la oportunidad de acompañarle durante tres años como Ministro de Educación, el primer Maestro Normalista que llegaba a ejercer ese cargo en la historia de la Educación Nacional, cada vez que tenía frente a mí a uno, diez o mil maestras y maestros, y les hablaba pidiéndoles más empeño en la labor magisterial, siempre, en lo más intimo de mi ser, estaba el recuerdo, de que a quienes les pedía más de sí, tenían muchos problemas en sus vidas producto de los bajos sueldos.

Y no es que al Presidente Daniel Ortega no le interesara el sueldo de los maestros, me consta su preocupación. Más de una vez lo sentí “ponerse en los zapatos” de mis hermanas y hermanos de oficio, pero a la hora de hacer cálculos y multiplicar cada córdoba por los 50.000 maestros y maestras de todo el país, las cuentas, impuestas por tanta pobreza y tantas necesidades, nunca cuadraban.

Por ello, cuando se me ha preguntado de qué cosa que hice o no hice durante esos tres años me arrepiento, siempre he respondido que de lo único que me arrepiento es haber estado en ese cargo y no haber podido hacer más por el sueldo de las maestras y maestros de mi país.

La causa de este malestar tiene raíces históricas profundas. Hace cincuenta años, en 1962, el Año Escolar comenzó en los primeros días de mayo y era mi primer mes como maestro de educación primaria. La Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN), integrada por 27 Sindicatos de Maestros en todo el país, desde los años 1959, 1960 y 1961, venían exigiéndole al gobierno de Luis Somoza aumento a los 400 córdobas mensuales que devengábamos las maestras y maestros de educación primaria.

Múltiples asambleas municipales y departamentales vinieron poco a poco gestando lo que desde finales de mayo de ese año habría de ser la más masiva, intensa y larga huelga nacional del magisterio nicaragüense por su sueldo.

Encabezada por Ofelia Morales Gutiérrez y José María Zelaya Ubeda, la huelga se llamó Movimiento Operación Justicia. A inicios de la misma, en mayo, las maestras y maestros ganábamos 400 córdobas, después de múltiples negociaciones y tres meses de huelga, en agosto, nuestro sueldo fue de 700 córdobas al mes, 300 córdobas más, igual a 100 dólares de 1962.

Entre 1962 y 1979, las luchas del magisterio nicaragüense continuaron articulándose a las luchas de todo el pueblo contra la dictadura y creando las condiciones objetivas y subjetivas, para que el 4 de febrero del año 1979, fundáramos, en el Auditorio 12 de la UNAN-Managua, la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua ANDEN.

*Maestro. Militante del Movimiento Operación Justicia y cofundador de Anden

jueves, 21 de junio de 2012

Pertinencia social de las universidades

Los Modelos Académicos Universitarios, tal a como los definiéramos en nuestro artículo del pasado 19 de abril, son conjuntos homogéneos e integrales, en los que sus partes interactúan, se enriquecen y potencian camino a ofrecer respuestas a las demandas de los sectores productivos, sociales y gubernamentales. En esta matriz de relaciones y en la cotidianeidad institucional, es que se forja la pertinencia social de las universidades respecto a los pedidos de su entorno.

Esto es así porque los Modelos Académicos integrados como sistema y proceso por el tríptico funcional universitario, no se producen y reproducen en el vacío, por el contrario éstos guardan múltiples relaciones con el entorno social en que están situados. Esta relación se da a través de la función de extensión, vinculación o proyección social.

El status o situación de los Modelos Académicos respecto al nivel de desarrollo de las funciones universitarias en un periodo de tiempo determinado, depende en parte de la relación de doble vía entre estas y su entorno económico y social con el que están vinculadas.

El nivel de desarrollo de la Investigación Científica Universitaria, por ejemplo, depende del nivel de desarrollo económico, social y cultural de la sociedad en que la institución universitaria se encuentra inserta.
Con la función de la enseñanza de las profesiones y de la vinculación con el entorno económico y social pasa igual. En las sociedades de mayor desarrollo, estas funciones cuentan con todo el apoyo financiero, científico y de infraestructura, que les posibilita cumplir de la mejor manera con su misión. En las sociedades de menor desarrollo sucede lo contrario.

De esta manera, el grado de desarrollo y de complejidad de las relaciones propias de los modelos académicos universitarios, y las causas que impulsan su movimiento y dialéctica interno-externo, van a ser diferentes, según el grado y nivel alcanzado por las sociedades en que están insertas las instituciones universitarias.

En la actualidad, en las sociedades capitalistas altamente desarrolladas del Norte de América, Europa y Asia, y en las sociedades capitalistas del Tercer Mundo de mayor tamaño y desarrollo más dinámico, las causas que provocan la necesidad del cambio de las estructuras y modelos académicos universitarios, están directamente asociadas con las exigencias y demandas del acelerado proceso de crecimiento de la producción, de la Revolución Científica y Técnica y de la llamada Sociedad del Conocimiento.

Por ello es que en estas sociedades el debate está centrado en problemas tales como: el tránsito de lo mono y multidisciplinar a lo trans-disciplinar; en la vinculación de las actividades de la investigación y la enseñanza con las empresas industriales; en la situación de la antigua manera de gerenciar universidades, abierta, democrática y participativa, por un nuevo estilo orientado a la planificación estratégica, la eficiencia y la rentabilidad empresarial y la transformación del perfil etario de la matrícula y el aprovechamiento de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC, camino a convertir a las Universidades para adolescentes y jóvenes, en Universidades de Educación permanente y Universidades virtuales y/o de Educación a Distancia.

Caso contrario, en las sociedades capitalistas de menor desarrollo, como las de la mayoría de América Latina y el Caribe, las causas que provocan la necesidad del cambio de las estructuras y modelos académicos universitarios, tienen su origen en el nuevo programa económico del capitalismo mundial basado en el mercado y orientado al mercado externo, comúnmente conocido como neoliberalismo.
Los temas del debate en las universidades de estos países están ligados a la diversificación y ampliación de las fuentes de financiamiento, a la calidad y pertinencia de los procesos y resultados universitarios y a la institucionalización de sistemas de evaluación y acreditación universitaria.

La necesidad de la promoción de la Ciencia y la Técnica en las universidades y de su vinculación con el sector empresarial privado y la búsqueda eficientista de la implantación de modernos sistemas de gestión y planificación empresarial, todos encaminados a sentar las bases y crear las condiciones objetivas y subjetivas, con el fin de aminorar y eventualmente a eliminar, la responsabilidad del Estado respecto al financiamiento de las universidades públicas y de ampliar la cantidad de universidades privadas.


* Profesor UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com

jueves, 14 de junio de 2012

Los modelos académicos como procesos

Los Modelos Académicos Universitarios en el interior de las universidades no funcionan solamente como conjuntos en círculos virtuosos de permanente retroalimentación y comunicación sistémica, sino también como procesos, y como tales, en orden cronológico y de precedencia, se dividen en dos etapas: una etapa de producción del conocimiento científico a través de la investigación, y la otra continuada y ascendente, de diseminación, transmisión y aplicación del conocimiento producido a través de la docencia y la vinculación con el entorno económico y social.

Ejemplo: en los campos de las Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales se investiga y se producen nuevos conocimientos y posteriormente estos se enseñan, se reelaboran y se convierten en aprendizajes y experiencias en el salón de clases, el laboratorio, el taller o el terreno de las prácticas sociales. Es un continuum permanente: conocimiento producido (investigación), aprendizaje de los estudiantes en las aulas de clase (docencia) y aplicación en la vida social y productiva (extensión) como un movimiento eterno, sin cortes, ni rupturas.


No obstante, las relaciones de continuidad entre los productos de la investigación y las actividades de docencia y de vinculación con el entorno en el interior del Modelo Académico, en la práctica histórico-social, no se dan de manera diáfana y sin tropiezos, en virtud del cual todo conocimiento como producto investigativo, pasa de las manos de los investigadores (investigadores profesionales, docentes y estudiantes investigadores) a las manos de los profesores en las aulas de clases para convertirse en aprendizaje y/o a las actividades de vinculación con el entorno (extensión) para convertirse en bien o servicio social, sino que por el contrario, como producto de un conjunto de factores endógenos y exógenos al Modelo Académico, que la investigación científica debe determinar en cada caso, estas relaciones de continuidad están permanentemente expuestas a la ruptura, la discontinuidad, la separación, la desarticulación y la fragmentación.

Respecto a esta situación, es común escuchar el desaliento de los investigadores universitarios acerca de que los resultados de sus esfuerzos investigativos, la mayoría de las veces se quedan en las estanterías sin publicarse, ni debatirse, ni mucho menos convertirse en temas de estudio en las salas de clase o aplicarse en la solución de los problemas de la economía y la sociedad.

La preeminencia de la universidad centrada en la enseñanza, ha sido uno de los factores que ha separado los resultados de los procesos de investigación de las otras funciones universitarias y que ha provocado el empobrecimiento de todas las funciones y por ende de los Modelos Académicos Universitarios. Las consecuencias del desencuentro de la investigación respecto a las otras funciones universitarias es posible observarlas, tanto en las relaciones internas de la institución universitaria, como en las relaciones externas de esta con su entorno económico y social.

Respecto a las relaciones en el interior de las universidades hay ruptura y separación entre las Ciencias y las Humanidades y/o entre las ciencias que se enseñan en el aula de clases y las ciencias de las cuales parten los investigadores en los procesos investigativos particulares. Hay desencuentro también entre las teorías de las Ciencias Sociales y Naturales y sus métodos de investigación y enseñanza. Igual pasa con las ciencias particulares de una misma rama, por Ejemplo la Sociología, la Demografía y la Economía en las Ciencias Sociales; de igual forma, a lo interno es posible observar la brecha en las relaciones entre profesores e investigadores de una misma área, de una misma disciplina, de una misma carrera, de un mismo departamento o de una misma facultad.

Referente a las relaciones externas de la universidad con los sectores económicos y sociales, la situación de separación y ruptura es igual. Hay desencuentro entre las carreras que ofrecen las universidades y las demandas del mercado, o entre las carreras, las investigaciones y la extensión social y las necesidades de la población en situación de pobreza, los sectores productivos y los procesos de modernización del aparato estatal.

Sobre todos estos desencuentros y entuertos, la investigación que asume a la universidad como objeto de estudio, debe dar cuenta para su atención y constante perfeccionamiento.

* Profesor de Sociología de la Educación, UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com

jueves, 7 de junio de 2012

Los centros de educación superior

El abordaje y estudio de las instituciones de la educación superior en Nicaragua, con base en el enfoque de los Modelos Académicos Universitarios, eventualmente podría ser de utilidad, no sólo para el deslinde a favor de los usuarios y clientes de este tipo de servicios y mercancías, sino que también para la elaboración de una Tipología de Centros de Educación Superior en Nicaragua.

Partiendo de que los Modelos Académicos Universitarios son las relaciones de mutua complementariedad, que se dan entre las funciones de investigación, docencia y extensión en el interior de las instituciones académicas de educación superior, y que estas relaciones son susceptibles de observación y medición, deberá ser relativamente fácil determinar, qué centros de este tipo cumplen con las funciones mencionadas y en cuáles sólo cumplen con una de estas, generalmente sólo la de la enseñanza. Pero la investigación científica no sólo debiera armar matrices contando número de funciones según número de centros de educación superior, sino que debiera avanzar hasta determinar la existencia o no de relaciones sistémicas entre estas funciones, el tipo de estas relaciones y los resultados respecto a las mismas, es decir, desentrañar el Modelo Académico de esa (o esas) Universidad (es).

En este contexto y de acuerdo a la observación simple del entorno, es posible concluir que actualmente existen en Nicaragua tres tipos de centros de educación superior según funciones universitarias.

Las Universidades

Según definición de Ortega y Gasset reciben el nombre de Universidades las instituciones de educación superior que sistemáticamente realizan actividades de investigación, docencia y extensión. En Nicaragua el proceso de construcción de la Universidad ha durado exactamente 200 años. Así, en 1812 la Universidad de León fue fundada enseñando Latín, Derecho, Romano y Teología; después a inicios de los sesenta del siglo pasado se comenzaron a realizar actividades de Extensión Cultural, y fue hasta en los años ochenta que se dio inicio a la realización de acciones de investigación creándose las Direcciones de Investigación y Posgrado. Con las tres funciones constituidas, el proceso de construcción de la Universidad continua, en tanto, por la forma como estas surgieron, hoy se presentan disgregadas, sueltas y en situación de oposición y ruptura.

De esta manera, durante treinta y dos años (1980-2012), de actividades investigativas, docentes y de extensión, la Universidad nicaragüense, cargando sobre sus espaldas el pesado bulto de la tradición y la ideología escolar y escolarizadora, tiene hoy creadas las bases para su desarrollo cara al futuro. Estas instituciones, en virtud del financiamiento estatal son gratuitas y a ellas asisten principalmente estudiantes de las clases baja media, baja alta y media baja.

Centros de Educación Terciaria

Son Centros Educativos creados en los últimos veinte años en Nicaragua. Estos son de dos tipos, a saber: Centros de Enseñanza y Extensión y Centros de Enseñanza. Centros de Educación Terciaria de Enseñanza y Extensión Cultural. Son grandes centros que compiten por la clientela egresada de los grandes colegios de secundaria de origen extranjero y religioso. Son los centros de la clase media alta y clase alta baja y media. El tipo de carreras y las actividades de extensión están orientadas a las demandas más modernas del atrasado capitalismo local buscando la forja de líderes y empleados para el empresariado, los cargos diplomáticos y de gobierno. Los costos son de entre 100 y 250 dólares por asignatura bimestral o semestral.

Centros de Educación Terciaria de Enseñanza

Llamándose a sí mismos Universidades, suman alrededor de 40 centros, y si se les multiplica por el número de filiales en la mayoría de los municipios del país, perfectamente podrían ser más de 150 unidades de enseñanza terciaria, disputándose el pequeño pastel de las clases media baja del país. Ofrecen carreras en cualquier cosa que esté de moda en el mercado, especialmente en Derecho, Relaciones Internacionales y Diplomacia. Con seis computadoras abren la carrera de Ingeniería en Computación. Recientemente, han comenzado a ofertar para sus egresados en muchas cabeceras departamentales, carreras con nivel de Diplomado, Especialidad y Maestría. Se conoce que pronto también ofrecerán los primeros doctorados en San Carlos y Nueva Guinea.

* Profesor de Sociología de la Educación, UNAN-Managua
mig

jueves, 31 de mayo de 2012

Metodologías para investigar la universidad

Respecto a la Educación Superior, según criterio de quien escribe, no existe una metodología única para estudiar los diferentes tipos de unidades académicas de la educación superior, sino que ésta va a depender, de las características propias del centro de estudios superiores objeto de estudio, si es Universidad o si es simplemente Centro de Educación Terciaria.

El caso de los Centros de Educación Terciaria.

Sobre los centros de educación superior que solamente realizan actividades relacionadas con la enseñanza de las profesiones, la mayoría de estos surgieron en Nicaragua con el nombre de Universidades, durante el decenio de los años noventa con base en el Modelo Académico Universitario escolarizado, los planes y programas de estudio y los nombres de las Carreras de las cuatro Universidades Públicas del país, la UCA y la UPOLI. Estos Centros en su inmensa mayoría nacieron en Managua, León, Chinandega y Granada y después se extendieron hacia la mayoría de los 153 municipios del País, en donde durante estos años de neoliberalismo desbocado, han proliferado y se han constituido en verdaderos subsistemas de educación terciaria.

Tomando en cuenta que este sector de centros educativos privados, después de casi veinte años, es una realidad en nuestro país, se hace urgente la realización de un estudio diagnóstico sobre el mismo, que permita identificar sus fortalezas y debilidades de cara a su refundación como subsistema y a la elevación de la calidad de sus procesos y resultados, camino a responder las demandas de sus clientes y usuarios.

Obviamente para la realización de un estudio en este tipo de centros de estudios superiores, no sería adecuado el enfoque metodológico de los Modelos Académicos Universitarios propuesto por nosotros, en tanto éste parte de la actividad sistémica de las tres funciones propias de la Universidad, y los Centros de Educación Terciaria solamente se desempeñan en una de las funciones, la de la enseñanza, por ello el estudio debe estar referido a los componentes de los procesos educativos escolares propios de esta función social. Para este caso, las preguntas deberán estar relacionadas con los diagnósticos base de las carreras, los objetivos, mallas curriculares, planes de estudio y formas de evaluación de los aprendizajes, pero también, como tales empresas, sobre aspectos gerenciales y cuestiones referidas a los dineros en relación a costos, inversiones y procesos de acumulación propios del modo capitalista.

El caso de las Universidades.

Contrario al caso de los Centros de Educación Terciaria, el enfoque sobre los Modelos Académicos Universitarios, es ideal para responder a las preguntas referidas a las prácticas de las funciones universitarias como si fuesen un sistema, en virtud del cual la función de investigación produce los conocimientos que la Universidad aplica y enseña. De ahí que las respuestas, según este enfoque, solamente es posible encontrarlas en las instituciones en donde se cumplen estas funciones, o sea en las Universidades. En este contexto, la pregunta es la siguiente: un examen a profundidad del sistema funcional universitario nicaragüense, ¿qué tipo de información arrojaría? ¿En todas, la investigación, la docencia y la extensión funcionan como sistema? ¿En todas o en algunas se dan procesos de ruptura entre las mismas, provocando que estas funcionen de manera separada? ¿Cómo se concibe a la investigación universitaria en las Universidades del país? ¿Igual como la conciben en los laboratorios del INTA, o en los ONG del campo económico y social? ¿Cómo conciben a la investigación y su relación con los aprendizajes de los estudiantes?

Concebir a la institución llamada Universidad como un sistema, obliga a pensar en las relaciones endógenas entre los Centros de Investigación Universitarios y las prácticas del curriculum en las carreras. Pero no sólo eso, sino que también a la investigación como eje del curriculum en las aulas de clase; es decir: como metodología didáctica para aprender y para enseñar y como procedimiento para aprender a aprender.

Las respuestas a todas estas cuestiones tienen que ver con un aspecto clave acerca del futuro de la Universidad Nicaragüense y de la necesaria y urgente transformación y modernización del Modelo Académico Universitario, orientado en la actualidad, casi exclusivamente a la enseñanza de las profesiones.

*Profesor UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com