martes, 15 de agosto de 2017

El pensamiento pedagógico de Juan Bautista Arríen

El pasado 9 de agosto cumplió el tercer año de fallecido el Dr. Juan Bautista Arríen, ex-Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la UNESCO.

Como un homenaje a su memoria, envío a Ustedes este artículo sobre el Pensamiento Pedagógico de Juan Bautista, escrito por el suscrito y presentado originalmente en el Instituto Juan B. Arríen de la Universidad Paulo Freire, el pasado día del Maestro nicaragüense.

Miguel De Castilla Urbina

El pensamiento pedagógico de Juan Bautista Arríen

En la historia del último entre siglos de la educación nicaragüense sobresalen un reducido grupo de educadores e intelectuales ya fallecidos, que siendo maestros de aula combinaron su práctica docente con el estudio de la educación y fueron investigadores, dirigentes y teóricos de la educación nacional. A ese grupo pertenecen entre otros: Miguel Ramírez Goyena, Josefa Toledo de Aguerri, Mariano Fiallos Gil, Guillermo Rosales Herrera, Raúl Quintanilla Jarquín, Fernando Cardenal Martínez y Juan Bautista Arríen.

Juan Bautista nacido en el País Vasco, España, en mayo de 1931 y muerto en Nicaragua el 09 de agosto del 2014, a los 83 años de edad, es el caso típico del educador e intelectual comprometido con la educación y todo lo que ella significa, tanto para la misma como función social con toda su complejidad de procesos e ingenierías, como respecto a sus consecuencias e impacto en la vida social.

Juan Bautista llegó a Nicaragua en 1956 cuando cifraba 25 años de vida, transitando todo el periplo de su vida adulta en nuestro país, por lo que podría afirmarse que él se hizo educador y pedagogo con nosotros y entre nosotros como un nicaragüense más.

No es que su formación académica la realizara en Nicaragua, el desarrollo cultural y educativo de nuestro país no daba para tanto. Cuando Juan Bautista llega a Nicaragua en 1956 para ser profesor del Colegio Centroamérica ya había alcanzado el grado de doctor en Filosofía pero todavía no era maestro en las aulas de clase.

Su vocación de maestro la va a descubrir en el Colegio Centroamérica. El mismo lo dice en su obra autobiográfica La vida más allá de uno: “por primera vez en la vida estaba dando clases, dice, tenía una Licenciatura en humanidades clásicas, un doctorado en filosofía pero no había dado clases” confiesa.

La práctica docente en el Colegio Centroamérica y posteriormente en la Universidad Centroamericana y su contacto con los problemas políticos del país siendo Vice-Rector y Rector de la UCA, van a ir poco a poco construyendo en su espíritu, su amor por la educación y por nuestro país como un todo. En suma: La educación de los nicaragüenses.

Acerca de la vida y obra y de su tránsito por la vida, el mismo Juan Bautista habla de sí mismo en su obra autobiográfica La vida más allá de uno. En esta obra no solo describe  los días de su vida, desde la explicación de su propio nombre, hasta los días de inicio del actual Gobierno Sandinista en el año 2007, sino que formula, discute y propone el sentido de su propia Vida.

Filósofo al fin, para construir el concepto sobre su vida, Arríen toma lo esencial del Constructivismo de Lev Vigotsky, del Existencialismo de Kieerkegaard y Sartre y de la Antropología Filosófica de Max Scheler para con esos insumos concluir que la Vida (su vida) es una construcción social.  “La vida, dice,  es a la vez de Uno pero con los otros.  Mi vida es una, pero no solo mía, sencillamente porque la he hecho con multitud de personas que se han conectado con ella.  Es una vida compartida sin dejar de ser absolutamente mía”.

De su amigo, el sacerdote jesuita y poeta Ángel Martínez Baigorri, toma el siguiente verso como síntesis de su concepción sobre la vida y de su conexión con Dios: “Doy gracias a Dios, decía el padre Ángel, por la atroz felicidad de haber nacido, daré gracias a Dios porque me ha amado”, a lo que Juan Bautista responde y completa: “Doy gracias a Dios y a la vida, por la multitud de personas que han compartido conmigo su construcción.”

Con fundamento en esta idea filosófica y sociológica, acerca de que la vida no es de uno si no es con  las otras personas de su entorno con quienes se ha construido la misma, Juan Bautista va hilvanando los siete capítulos del recorrido de su obra y su vida.

En el primer capítulo, nos cuenta sobre su nacimiento el 13 de mayo de 1931, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial en Durango-España y de su adolescencia y juventud;  su ingreso a la Compañía de Jesús, su venida a América Latina, El Salvador, Ecuador y Nicaragua y sus encuentros con la educación,  la política y los nicaragüenses.  El segundo y tercer capítulo de su obra  se lo dedica a la Universidad Centroamericana (UCA).  Ahí están las raíces de la UCA de hoy como institución educativa y cultural.  Léase: la Revista Encuentro, la Editorial, el Bufete Popular, el Instituto Juan XXIII.  La UCA durante el período insurreccional de los años setenta, siendo Juan Bautista Vicerrector Académico y Rector.

El capítulo IV Juan Bautista se lo dedica a la Revolución Sandinista y a su roll como Director de Planificación en el Ministerio de Educación.  En este período coordinó en compañía de Róger Matus Lazo la elaboración colectiva del  libro Nicaragua: Diez años de Educación en la Revolución, sin duda la mejor y más completa obra sobre la experiencia educativa de la Epopeya.  Igual en este capítulo relata como  inició sus primeros contactos con la UNESCO, para finalizar siendo hasta el último día de su vida Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con esta Organización.

En los capítulos V, VI y VII,  relata sobre su retorno a la UCA, sobre la fundación del Instituto de Educación de la UCA (IDEUCA) y de las principales tareas cumplidas con otros compañeros en los campos de la educación nacional, en los días de las múltiples luchas en contra del proceso de privatización de la educación pública nicaragüense, en los años finales del siglo XX en Nicaragua.  En el capítulo VI Juan nos cuenta sobre sus otras luchas frente al dolor producto del cáncer, la hepatitis C y la muerte de su hijo Xabier Ignacio.  Nos habla del amor y sus amores y de sus familias de Nicaragua.

El pensamiento pedagógico de Arríen nos ha quedado diseminado en muchos libros y textos escritos y publicados desde los años sesenta del siglo pasado hasta el reciente presente. El último de ellos titulado Las Triadas de la Educación, desde la persona,  es una pequeña obra producto de la práctica, la investigación y la reflexión filosófica, sociológica y antropológica, en la que va descubriendo, desentrañando, hilvanando y sistematizando múltiples relaciones y asociaciones, logrando agruparlas en diez triadas que avanzan desde lo más general, de los tipos de educación hasta lo más específico del para qué de la educación, pasando por el origen y etimología del termino educación; el proceso educativo cuyo origen y fin es el ser humano; la familia, la escuela y la sociedad como espacios en los que se realiza la educación;  el centro educativo y la triada de subsistemas que lo integran; el proceso de aprendizaje de la persona que aprende; el ciclo biológico de la persona durante toda la vida; el maestro y la maestra y sus roles; el saber, saber hacer, los valores y actitudes, y al final en la cúspide, el sentido y finalidad de la educación como formadora de ciudadanía.

La educación formal, no formal e informal.

La tríada inaugural es la que se refiere a la educación según los modos o maneras como se realiza ésta en el contexto de las relaciones sociales, esto es: la educación formal, la educación no formal y la educación informal.

Este deslinde es de la mayor importancia, toda vez que por lo general es común identificar a la educación solamente con lo que sucede y acontece en el interior de las escuelas y los muros escolares, ignorando a las otras educaciones que surgen espontaneas en las relaciones sociales no estructuradas en un curriculum escolar.

La educación formal o sistemática,  está organizada conforme objetivos y reglamentos y está orientada a cumplir con un conjunto de normas que avanzan desde la matricula hasta la graduación escolar y está estructurada según niveles y modalidades desde el nivel prescolar hasta los niveles superior universitario. La Educación no formal, se diferencia de la formal en que es “más flexible, más variable, más puntual, más concentrada en temas y tiempos específicos”. Es la educación típica de los seminarios, talleres o cursos cortos.

La Educación informal es la que se despliega e influye en múltiples lugares, formas y tiempos en todas partes de la vida en sociedad, teniendo como agencias educativas desde el ámbito familiar hasta la televisión y todos los medios de comunicación, incluidas hoy la internet y todas las redes sociales.

La etimología del término educación.

La segunda triada se refiere a la etimología del vocablo educación. Aquí Arríen despliega todos sus saberes de filosofo al afirmar que “el ser humano se encarna en cada persona haciendo que todos seamos iguales como seres humanos y diferentes como personas. Cada persona es una realidad, dice, única, irrepetible, insustituible, tiene identidad, sin embargo la única forma de realizarnos y desarrollarnos como persona es la comunicación, la interacción con otras personas”.

Desde este punto de vista, cada persona posee un enorme potencial espiritual, físico, psicológico que para su desarrollo necesita sacarlo hacia el exterior de su ser e-inducere  a través de un proceso progresivo que llamamos educación. La educación consiste en sacar hacia afuera todo ese potencial e inducirlo, in-ducere apoyado por un sujeto mediador y facilitador, sea unas veces la familia o sea otras veces los maestros, quienes cumplen la función de guías y orientadores con-ducere dando sentido al accionar de la persona en la vida social. De esta manera para Juan Bautista, “la triada derivada del verbo ducere,  educere, inducere y conducere, conforma la triada procesual educativa de la construcción del ser humano como persona”.

El proceso educativo se origina en la persona, termina en ella y la trasciende en la vida social.

La tercera triada ofrece mayor claridad al referirse a la educación como un proceso que inicia y finaliza en la persona y la trasciende en la vida social. “Es una triada dinámica – dice – Juan Bautista  - desde la persona, con la persona y para la persona como ser social”.

La familia, la Escuela y la Sociedad.

La cuarta triada está integrada por tres instituciones que son fundamentales como espacios y motores del proceso educativo, estos son la familia, la escuela y la sociedad.

“La familia, influye en todos los aspectos físicos, emocionales y sociales que acompañarán prácticamente siempre a la persona. Todo lo que se elija de valores actitudes, hábitos, preferencias, imitaciones, equilibrios y desequilibrio se van gestando y desarrollando en la convivencia con la familia”.

La familia es el espacio fundamental de socialización, donde los seres humanos aprenden los valores, usos y costumbres que se transmiten de generación en generación en el seno familiar. Mucho de lo bueno, lo malo y lo feo que serán las prácticas en la vida adulta de las personas, lo aprendieron en la mesa familiar. La familia es el terreno de la Educación informal, pero también es el momento de la articulación entre las triadas de Arríen. Un conector moderno entre familia y educación informal es ese pariente cercano llamado televisor.

Otro miembro de esta triada es la escuela. La escuela completa la educación que se inicia en la familia. En la familia se aprenden valores, o antivalores, en la escuela se aprenden destrezas y habilidades en matemáticas, lenguaje y ciencias. Igual que la familia se conecta con la educación informal, la escuela es el territorio de la educación sistemática o formal.

Arríen, completa esta triada con la sociedad como entidad educadora. Igual que la familia y la escuela se conectan con las educaciones informal y no formal, la sociedad es territorio privilegiado de la educación informal. Es la educación que reciben los jóvenes de parte de sus pares generacionales en los grupos organizados de barrios, comunidades, clubes deportivos y otros.

Preocupado Juan Bautista por el bien común y el desarrollo de una sociedad sana, expresa que “la educación, sobre todo la informal, está afectada por muchos antivalores los que se manifiestan en forma de corrupción, mentira, avaricia, irrespeto y violencia, lo que nos obliga a educar a la propia educación, a proteger y liberar a la educación de la posible contaminación que arrastra en determinadas ocasiones.”

El centro educativo y sus tres subsistemas: el técnico-pedagógico, el administrativo y el psico-social.

De la cuarta triada con propósito de mero análisis y de construcción de la quinta triada, Arríen, separa una de sus partes para reflexionar sobre sus tres subsistemas, a saber: el técnico, pedagógico, el administrativo y el psicosocial.

Lo técnico pedagógico se relaciona con las funciones sustantivas de la escuela como son los aprendizajes de los estudiantes y todos los elementos que los posibilitan, esto es: un currículo, la metodología pedagógica y didáctica, la organización escolar, los textos y recursos didácticos y otros.

El subsistema administrativo se refiere a todos aspectos que apoyan el logro de las tareas técnico – pedagógicas de la escuela. Desde la formulación de las políticas educativas, la planificación, los maestros, hasta el financiamiento de las actividades educativas.

El subsistema psicosocial trata sobre las relaciones humanas en el interior de los centros educativos. Es el terreno de las emociones,   la motivación, la autoestima, la comunicación, el liderazgo y otros.

De los tres subsistemas de la triada escuela, el psico-social es el fundamental. “El proceso educativo, dice Juan Bautista, sea este formal, no formal e informal es un proceso de interacción de personas, en el que todos educamos y somos educados, mediante la acción combinada y armónica de los componentes cognitivos, psicoactivos y psicosociales que la estructuran como persona”.

Lo cognitivo, lo psico-afectivo en el proceso de aprendizaje.

Igual que para construir la quinta triada, Juan Bautista, hace  lo propio con su propuesta de la sexta triada, al dislocar uno de los subsistemas de la triada anterior, este es el psicosocial, integrado por lo cognitivo, lo psico-afectivo y lo psico-social.

Respecto a esta trilogía, Arríen, afirma que: “es fácil constatar que una persona motivada aprende antes y mejor que una desmotivada, que un persona emocionalmente equilibrada, tranquila, aprende mejor que una emocionalmente trabada y desbalanceada; que unas relaciones humanas sanas, fluidas armoniosas y comunicativas, generan un clima psicosocial muy propicio para la formación cualitativa y exitosa que se activa en un centro educativo, que la auto estima personal está acompañada de mucha carga emocional, quizá mayor que la propia cognitiva, y que la comunicación se hace vida compartida entre las personas”.

Niño(a), joven, adulto.

La triada número siete está centrada en el sujeto de la educación, y en el periplo de su desarrollo biológico y psicológico como ser humano, esto es, en el tránsito de niño a joven y de joven a adulto.

Igual que en el caso de las triadas anteriores, los diferentes tramos etarios encuentran correspondencia con los diferentes niveles escolares que avanzan en orden ascendente desde el nivel preescolar, hasta la educación terciaria en todas sus modalidades universitarias y pos-secundarias.

El niño y la niña al salir del seno familiar, la siguiente parada es en las llamadas educación preescolar y educación básica, en donde continúan el proceso de su socialización y de su introducción a la cultura letrada que será de crucial importancia en el recorrido de su educación formal. Al convertirse el niño o niña en adolecente y joven, otro tipo de educación será el relevo de la educación primaria,  la educación secundaria, en esta educación, aumenta el rigor pedagógico y científico de las disciplinas o asignaturas del currículo.

Continúa la madeja de relaciones entre las triadas de la educación propuestas por Juan Bautista, entre niñez y educación preescolar y educación primaria, y entre adolescencia y juventud y educación secundaria y educación terciaria.

La adultez también tiene su propia educación, tanto respecto a la educación formal con las educaciones de posgrado, doctorados y posdoctorados, como con la educación informal en el mundo del trabajo. Juan Bautista afirma: “El aprendizaje del adulto es la vida, el trabajo, su participación en la sociedad, lo que con frecuencia lo lleva a la necesidad de seguir aprendiendo;” es lo que la UNESCO ha llamado educación permanente o  educación para toda la vida.

Sujeto especial y clave: maestro, educador y pedagogo.

La triada número ocho es la referida a la contraparte del estudiante de la educación preescolar, primaria, secundaria y terciaria. Juan Bautista define a la misma como el sujeto especial y clave de la educación: maestro, educador y pedagogo.

Este sujeto es el que logra “conjugar, dice Juan Bautista, cada una de las triadas.” “Es la triada que aprovechará las triadas anteriores para la formación de las personas con las que interactúa en su trabajo siendo a la vez maestro, educador y pedagogo.”

La Educación en competencias: saber, saber hacer, valores y actitudes que le dan sentido.

Analizados a manera de triadas los actores del hecho educativo: estudiantes y maestros, el turno es para el contenido de la educación. Para llenar este vacío, Juan Bautista, selecciona y escoge el concepto moderno de “educación en competencias”, a la que define como “la búsqueda y articulación de tres momentos del proceso educativo: el saber, el saber hacer, y los valores y actitudes que le dan sentido y finalidad a la educación.”

La concepción de Arríen, sobre la educación en competencias tiene su origen en los cuatro aprendizajes del  informe Delors: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a convivir, lo que para Juan Bautista abrió “la ruta pedagógica innovadora de la pedagogía moderna”.

Educación, Valores y Ciudadanía.

La décima y última triada, a la vez que completa a la triada número nueve sobre el contenido de la educación, presenta un novedoso recorrer integrado por la triada: educación, valores y ciudadanía, en otras palabras educación en valores para la ciudadanía.

Sobre educación hemos hablado en esta presentación como el proceso a través del cual los seres humanos alcanzan su pleno desarrollo como personas, aprendiendo los saberes y los valores fundamentales para la vida en sociedad.

El eje central de esta triada es lo que Juan Bautista propone como la finalidad central de la educación, como lo es la formación de la ciudadanía, en suma la formación y consolidación de “una ciudadanía sólida, equitativa, participativa, progresista y democrática”; y esto porque “la educación de las personas tiene que ver en último término, con su ser y quehacer en una organización comunitaria compartiendo derechos y responsabilidades comunes.”

“La ciudadanía, dice Arríen, es el ejercicio compartido de la dignidad, de la libertad, de la igualdad de la persona, cualidades que sólo se hacen posibles en las relaciones interpersonales, en una comunidad”, que es el espacio privilegiado de la educación en todas sus formas y maneras.

A la educación y a la ciudadanía, se suman los valores, en especial aquellos valores relacionados con la formación de ciudadanía. Una síntesis de esta triada podría ser la siguiente: una educación que promueve una ciudadanía crítica, responsable y comprometida, y el desarrollo de personas libres, de elevada autoestima, dignidad personal, libertad y responsabilidad.

jueves, 3 de agosto de 2017

Mis días con Juan Bautista Arríen

En su obra autobiográfica La Vida Más Allá de Uno, Juan Bautista Arríen afirma que “la vida, siendo de uno mismo, al vivirla, está íntimamente relacionada con otras vidas,  con otras personas. La vida, dice, es a la vez de uno pero con los otros…” Para mi dicha, entre esas otras vidas, Dios me puso a su lado, para acompañarlo en lo que él escogió como su principal tarea en la vida, tal fue la educación.
Juan Bautista y yo nos conocimos en noviembre de 1975 en las aulas de la UCA, durante un seminario que promoviera el Instituto de Promoción Humana (Impru) y que diera origen al libro colectivo Educación y Dependencia. El caso de Nicaragua  (1977).  
En los años ochenta la Revolución nos ubicó en la misma trinchera, en el viceministerio de Planificación y Políticas Educativas del Mined. El como director general de Planificación y yo como viceministro. Desde esas posiciones y en ese ámbito, juntos encabezamos la realización de una de las innovaciones educativas más trascendentes de la educación nicaragüense contemporánea, como lo fuera: La Consulta Nacional para definir fines, principios y objetivos de la nueva educación, realizada en 1981. 
Entre 1996 y 2006, Nicaragua vivió una especie de poder dual en el campo de la educación nacional. Por un lado el programa gubernamental de privatización de la educación general básica y media, y frente a él, el contrapoder representado por la Cgten-Anden y múltiples organizaciones no gubernamentales, que a la vez que denunciaban al engendro privatizador, formulaban propuestas de relevo al modelo que negaba el derecho a la educación en Nicaragua.
Fue en el contexto de esos diez años que Juan Bautista y yo compartimos múltiples jornadas. Todo comenzó con su decisión de invitarme, junto a los profesores Rafael Lucio y Giovanna Daly, a fundar el Programa de la Reforma Educativa en América Latina (Preal) en la  UCA. Juan Bautista recuerda así esas circunstancias: “Invité y contraté a mi amigo Miguel De Castilla y a Rafael Lucio con quienes compartiría diez años, primero en el Preal y después el Ideuca, de trabajo, sueños, innovaciones y propuestas. A Miguel lo contraté como investigador, ya tenía tras sí una excelente formación y una excelente experiencia como planificador e investigador. Había escrito varios libros. La investigación y su correspondiente publicación en forma de libros era algo que le resultaba natural y familiar”.
Algunos de los grandes temas del periodo 1996-2006 en los que a la par de toda una generación de académicos, investigadores y expertos del campo educativo, trabajamos  Juan Bautista y yo, fueron: el Plan Nacional de Educación 2001-2015; la elaboración de la Ley General de Educación, la fundación del Foro de Educación y Desarrollo Humano y la realización del Foro Nacional de Educación (2004-2005).
Respecto al Plan Nacional de Educación, Juan Bautista recuerda que el ministro José Antonio Alvarado “invitó al Ideuca, de manera particular a Miguel De Castilla y a mí para participar activamente en la formulación de la Estrategia y el Plan”. Después un señor de apellido Lang fue nombrado como ministro, sobre este Juan Bautista dice que: “existía la duda sobre algunas personas como Miguel De Castilla y mi persona, porque estábamos supuestamente contaminados con ideas un poquito extrañas, no coincidentes, desde luego, con las políticas del Banco Mundial “.
Al referirse a la Ley General de Educación, (Ley 582), Juan Bautista recuerda a la Comisión de Legislación del Foro Nacional de Educación a la que pertenecíamos él y yo. Al respecto dice: “Miguel De Castilla y yo, a título personal trabajamos con la Comisión de Educación de la Asamblea y con su presidente, el diputado Orlando Mayorga”.
A la par de tanta actividad creadora, científica e intelectual, Juan Bautista y yo no solo participamos en la fundación del Ideuca, sino que también en la del Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua, el que según recuerda Juan Bautista: “fincó su actividad, sus oficinas, pequeña infraestructura y su apoyo decidido en el Ideuca, cuyo responsable de investigación, Miguel De Castilla, fue su promotor, su coordinador y prácticamente su aglutinador y aliento activo”. 
Este pequeño recuento de nuestras vidas en el tercer aniversario de su partida, sería incompleto, si no recordara la docena de libros sobre la educación nacional y centroamericana, en cuyas portadas aparecen los nombres de Juan Bautista Arríen y Miguel De Castilla, abrazados para siempre en el horizonte de la educación nicaragüense.

jueves, 20 de julio de 2017

Los seres humanos y su entorno natural, social y cultural

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – Unesco, dando vida a su propósito de identificar,  promover, divulgar, proteger y preservar el patrimonio considerado valioso para cada país y para la Humanidad, ha creado diferentes figuras relacionadas con los sitios locales y regionales que según sus atributos, adquieren los nombres de Patrimonios Mundial Cultural y Natural, Reservas de la Biosfera y Geoparques. Cada una con sus propias características, integran un conjunto de mecanismos y herramientas que correctamente preservadas, desarrolladas y utilizadas pueden contribuir a alcanzar los objetivos de Desarrollo Sostenibles de cara al 2030, especialmente en los campos de la investigación científica, la educación, el turismo y el desarrollo económico y cultural en general.
Para la Unesco la diferencia conceptual entre Patrimonios mundiales, Reservas de la biosfera y Geoparques, es la siguiente: un Patrimonio Mundial o Patrimonio de la Humanidad es el título que confiere la Unesco a aquellos lugares  del planeta (léase: bosques, montañas, lagos, cuevas, desiertos, complejos arquitectónicos, iglesias, ciudades y otros), que después de rigurosos y detallados estudios arquitectónicos, arqueológicos, sociológicos, jurídicos y de las ciencias naturales y sociales son propuestos a la Unesco, por los Estados partes de la Convención sobre la protección del Patrimonio mundial cultural y natural, de noviembre de 1972.
El proceso que se sigue es minucioso, buscando evitar no dejar ningún detalle, por pequeño que sea, sin considerar. El Estado parte de la Convención después de un amplio proceso de valoración a nivel nacional, establece una Lista de sitios que considera tienen valor universal excepcional y los propone a la Unesco para inscribirlos en la Lista Indicativa a nivel mundial. Una vez inscritos selecciona uno de los patrimonios propuestos e inicia el proceso de investigación, evaluación y formulación del expediente, para presentarlo posteriormente ante el Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco.  A partir de este momento se inicia un lento y arduo proceso de evaluación y estudio de expertos y pares académicos e investigación internacionales, que viajan al país solicitante para comprobar la excepcionalidad universal del patrimonio propuesto.
En Nicaragua el órgano que tutela a nombre del Estado nicaragüense los Patrimonios de la Humanidad es el Instituto Nicaragüense de Cultura
Por su parte las Reservas de la Biosfera de la Unesco son áreas representativas de ambientes terrestres o acuáticos en los que se manifiesta un proceso dinámico de relacionamiento y equilibrio entre la naturaleza y los seres humanos. Son ambientes naturales y sociales creados, desarrollados y protegidos, terrestres o costeros, en los cuales habitan especies representativas de la biodiversidad de un país, reconocidos o internacionalmente en el contexto del Programa sobre el Hombre y la Biosfera MAB de la Unesco.
En este contexto Reserva de la Biosfera es una designación otorgada por la Unesco, a aquellos territorios que son reconocidos internacionalmente por su innovación, cuido y demostración de desarrollo sostenible y que ofrecen oportunidad a la investigación, el intercambio de conocimientos, la conservación de la biodiversidad, el desarrollo económico sostenible y la educación.
Para Nicaragua, como para la mayoría de los países de América Latina en el Caribe, el término Geoparques es relativamente nuevo,  y su concepto dadas las múltiples relaciones sociales concernidas está en proceso de construcción. En este contexto, el estado del arte sobre el concepto dice que, el término “Geoparques es un reconocimiento internacional que otorga la Unesco a un territorio que posee un patrimonio geológico importante y que lo gestiona adecuadamente, promoviendo su conservación, difusión y el aprovechamiento como recurso para su desarrollo económico.  El patrimonio geológico forma parte de un concepto integral de protección, educación y desarrollo sostenible, donde además se incluye la biodiversidad y la cultura”.
De esta manera un geoparque se define como un territorio que cuenta con un patrimonio geológico notable – en términos de calidad científica, rareza, valores estéticos y educacionales -, y que además lleva a cabo una estrategia para promover el desarrollo sostenible de las comunidades locales en las que se enmarca.
Si para los Patrimonios de la Humanidad el concepto clave es la importancia cultural o natural excepcional de un bien para la herencia común de la humanidad, y para la Reservas de la Biosfera el concepto es el equilibrio sustentable entre la naturaleza y los seres humanos, para los Geoparque la idea que prima es la importancia internacional del patrimonio geológico, y las formas y maneras como éste es administrativo por los seres humanos.

miércoles, 5 de julio de 2017

La Educación y los Patrimonios Culturales Orgullo de mi País

Emilio Durkheim, el fundador de la Sociología como ciencia, definió a la educación como el proceso a través del cual las generaciones adultas transmiten a las generaciones jóvenes, el acervo cultural de una sociedad y una época, a fin de adaptarlas a su medio físico y social. La definición del sociólogo francés se refiere no solamente a la educación escolar, sino a toda la educación, la que incluye aún más, a la educación informal, especialmente aquella que socializa en los valores dominantes en una sociedad.
Un componente fundamental del acervo cultural de una sociedad son los patrimonios culturales de cada país, definidos estos como la herencia que recibimos de nuestros antepasados que dan testimonio de su tránsito en fechas pretéritas; observamos hoy, estudiamos y disfrutamos a través de diferentes  medios en el presente, y transmitimos a las generaciones futuras.
Tanto en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de 1972, como en la Convención para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial del año 2003, se insiste que es obligación de los Estados Partes de las dos Convenciones, la protección, cuido, promoción y desarrollo de los Patrimonios culturales materiales e inmateriales de la humanidad inscritos en la Lista Indicativa y Representativa de la Unesco y de todos los patrimonios culturales de cualquier país.
De todas las estrategias para promover y desarrollar los Patrimonios Culturales, la educación es el mecanismo fundamental para mantener y elevar la importancia en sí de cada patrimonio, y para reproducir de cara al futuro, el acervo de conocimientos, técnicas y saberes de cada bien o manifestación cultural que se transmiten de generación en generación. En la definición que sobre Patrimonio Cultural se hace en el texto de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial del 2003, expresamente se dice que éste “se transmite de generación en generación, siendo recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y creatividad humana”
Nicaragua no solo cuenta con una gran riqueza de bienes y manifestaciones culturales, sino que también con una política pública orientada a su divulgación  promoción y desarrollo y un conjunto de instituciones gubernamentales que de manera mancomunada se encargan de realizar la misma. Esa política tiene como propósito crear las condiciones subjetivas que elevan la autoestima del ser nicaragüense, nos empodera provocando comportamientos de aprecio a lo nuestro y nos invita a conocer primero Nicaragua, y hacer vida en nosotros el lema de “orgullo de mi país”.
Entre esas Instituciones sobresalen el Instituto Nicaragüense de Cultura-INC, el Instituto Nicaragüense de Turismo-Intur, el Ministerio de Educación, las Alcaldías Municipales del país encabezadas por el Inifom, el Teatro Nacional Rubén Darío, una institución que en nuestro país, trasciende su función de escenario del espectáculo para ser matriz en la que se incuban las más altas manifestaciones del arte, y el Canal 6 Nicaragüense por Gracia de Dios, que igual que el TNRD, trasciende el perfil propio de un canal de televisión pública, para ser una plaza abierta a todas las manifestaciones culturales, unas veces como aula de clases en apoyo al currículo escolar, otras como difusor del mejor cine latinoamericano, las más de las veces como promotor del canto, la danza y las costumbres del nicaragüense.
Los Patrimonios Culturales nicaragüenses inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, como lo son Las Ruinas de León Viejo, la Catedral de León y el Güegüense, protegidos por el Instituto Nicaragüense de Cultura, y las reservas miembros de la Red Mundial de Reservas de la Biósfera de la Unesco, tales como Bosawas (1997), Río San Juan (2008) y Ometepe (2010), protegidas por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), forman parte de los contenidos curriculares y extracurriculares de la Educación Básica y Media de nuestro país, a través de las cuales se transmiten a las generaciones de hoy y del mañana, los saberes y atributos que les caracterizan e identifican como parte esencial de lo que reconocemos como la nacionalidad nicaragüense.

jueves, 8 de junio de 2017

El Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Los Patrimonios Culturales de la Humanidad de la Unesco, no se circunscriben solamente a monumentos o bienes materiales, como son los casos para nuestro país de las Ruinas de León Viejo y de la Catedral de León, sino que con un horizonte más amplio, incluye a las manifestaciones culturales inmateriales, entre las que se cuentan: tradiciones orales, rituales y fiestas patronales, artes del espectáculo, gastronomía, alimentos o licores, conocimientos y prácticas de la medicina tradicional y/o relativos a la naturaleza, el universo,  saberes y técnicas relacionadas con la artesanía y otras.
El carácter de los bienes culturales inmateriales permite la transmisión de los mismos de generación en generación, tanto a través del currículo escolar en la educación formal, como de la educación informal y no formal. En tanto, las prácticas de estas manifestaciones permiten la forja y construcción de identidades locales, regionales y nacionales, esta característica ofrece la oportunidad para el diálogo entre culturas, la comprensión, el respeto, la tolerancia y la unidad entre los seres humanos, lo que promueve y contribuye a la cohesión social “fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad, que ayuda a los individuos a sentirse miembros de una comunidad y de la sociedad de un país en general.”
El 17 de octubre del 2003, la conferencia general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación de la Ciencia y la Cultura-Unesco, en su 32da reunión, celebrada en París, aprobó el Texto de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en la que se define al Patrimonio Cultural como “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas —junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes— que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este Patrimonio Cultural Inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y creatividad humana:”
Algunos de los Patrimonios Culturales Inmateriales de América Latina y el Caribe inscritos en la Lista Representativa de la Unesco en esta esfera, son los siguientes según países: Eshuva, los rezos cantados en Harakmbut del pueblo Huachipaire del Perú, el Círculo de Capoeira de Brasil, La fiesta de la Virgen de la Candelaria de Puno, Perú; el Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta de México; Las procesiones de Semana Santa de Popayán, Colombia; los Diablos Danzantes de Venezuela; la Parranda de San Pedro de Guarena y Guatire; Venezuela;  El Güegüense de Nicaragua. Los Patrimonios Culturales Inmateriales que pertenecen a más de un país en América Latina son: el  Patrimonio Oral y las manifestaciones culturales del pueblo Zápara de Ecuador y Perú;  la Lengua, Danza y Música de los Garífunas de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua y el Tango de Argentina y Uruguay.
Nicaragua, por su posición geográfica en el centro mesoamericano y por su historia de cruce de culturas desde la época precolombina, es poseedora hoy de una extraordinaria riqueza cultural inmaterial, la que se manifiesta y es posible observarla en todos los órdenes de la vida social de nuestro país. En la actualidad, el Gobierno de la República a través de los Ministerios de Educación y de la  Economía Popular, el Inifon, el Instituto Nicaragüense de Cultura y otras entidades juveniles y culturales, promueve el desarrollo de una amplísima gama de patrimonios culturales nicaragüenses con el lema de Orgullo de Mi País, que contribuyen a forjar identidad y facilitan el proceso de transmitir de generación a generación la riqueza cultural del país. Son los casos, por ejemplo, de las fiestas patronales en todo los municipios del país, la celebración de la Purísima Concepción de Maria, los 7 de diciembre de cada año en las calles del país, especialmente en León y Granada; la Lavada de la Plata en El Viejo, Chinandega los 6 de diciembre; y las manifestaciones de arte sacro monumental en la Calle de las Alfombras en Subtiava, León, los Viernes Santos por la tarde.

jueves, 18 de mayo de 2017

Los patrimonios de la humanidad de la Unesco

Recientemente el pasado 28 de abril Nicaragua conmemoró el 50 Aniversario del Descubrimiento de las Ruinas de León Viejo, declaradas por la Unesco en diciembre del año 2000, como Patrimonio Cultural de la Humanidad. 
Conforme a lo estipulado en su Carta Constitutiva y cumpliendo con su Misión en los campos de la Educación, la Ciencia y la Cultura a nivel mundial, la Unesco identifica, protege, preserva y promueve el interés por el patrimonio cultural y natural en todo el mundo considerado valioso para la Humanidad. Este objetivo preside un Tratado Internacional denominado “Convención sobre la Protección Mundial, Cultural y Natural”, aprobada el 16 de noviembre de 1972 por la Unesco.
La Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972, surge tras la necesidad de identificar parte de los bienes inestimables e irremplazables de las naciones según el entendido de que la destrucción de cualquiera de dichos bienes, representaría una pérdida invaluable para la humanidad. Como hoy lo está siendo la destrucción de monumentos, iglesias y hasta ciudades enteras, producto de las guerras imperiales y del terrorismo fundamentalista en Irak, Libia y Siria.
Al respecto para la Unesco, “el patrimonio cultural y el patrimonio natural están cada vez más amenazados de destrucción, no solo por las causas tradicionales de deterioro, sino también por la evolución de la vida social y económica, que las agrava con fenómenos de alteración o de destrucción aún más temibles como las guerras”.
La Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco es un legado de monumentos y sitios de una gran riqueza natural y cultural que está ubicada en el lugar de un país, pero que pertenece a toda la humanidad. Los Sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial cumplen una función de referentes y de símbolos de la toma de conciencia de los pueblos acerca del sentido histórico de esos lugares y emblemas de su apego a la propiedad colectiva, así como de la transmisión de ese patrimonio a las generaciones futuras.
Los países pasan a ser Estados partes al firmar la Convención. Nicaragua lo hizo el 1 de diciembre de 1979, a pocos meses del triunfo de la Revolución Popular Sandinista.
El Estado parte de la Convención de manera soberana establece un inventario o Lista Indicativa de sitios que considera tienen valor universal excepcional y los propone a la Unesco para inscribirlos. Los sitios deben ser de valor universal excepcional y satisfacer al menos uno de los diez criterios de selección. Los criterios son evaluados periódicamente por el comité a fin de reflejar la evolución del propio concepto de Patrimonio Mundial. Una vez insertos en la Lista, el Estado parte prepara el Expediente para su nominación y transmite el mismo al Comité de Patrimonio Mundial a través de las Comisiones Nacionales de Cooperación con la Unesco.
El Comité comprueba el Expediente de candidaturas y lo envía a las Comisiones Internacionales, según sean sitios culturales Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) o Naturales UCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) o Mixtos Icomos y UCN. Según sea el caso, esta instancia a la par que lo estudia envía expertos al terreno para evaluar las características del patrimonio propuesto y la protección y gestión de los sitios; comprueba la adecuación a los criterios de la Convención y envía un informe con sus recomendaciones al Comité del Patrimonio Mundial.
El Comité del Patrimonio Mundial estudia la información recibida, y si es necesario pide mayor información al Estado solicitante, rechaza la Inscripción o la inscribe en la Lista del Patrimonio Mundial.
Una vez que un bien natural o cultural es inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, el Estado parte se compromete no solo a ofrecerle protección frente a las inclemencias del decorrer, sino que también a desarrollarlo divulgando su importancia para conocimiento de las nuevas generaciones y a estimular el respeto al mismo.
Nicaragua cuenta con dos sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, las Ruinas de León Viejo, inscrita en el año 2000 y la Catedral de León inscrita en el año 2011.

jueves, 6 de abril de 2017

Los niños opinan sobre cómo debe ser un buen maestro

En el período en que Federico Mayor Saragoza fuera director general de la Unesco, la organización decidió realizar una consulta, preguntándole a una representación de los niños y niñas del mundo entre 8 y 12 años, sobre ¿cómo debe ser un buen maestro? La consulta se realizó a estudiantes de la Red del Proyecto de Escuelas Asociadas a la Unesco, recibiéndose 500 contribuciones de unos 50 países del mundo.
La siguiente es una muestra de las respuestas de los estudiantes, sus nombres, edades y país de origen, a la pregunta ¿cómo debe ser un buen maestro?
“Un buen maestro debe tratar a sus alumnos como a sus hijos.  Debe contestar a cualquier pregunta incluso si es una pregunta tonta.”  Fantoumata, 11, Chad, Tchad. ”Es muy agradable cuando cantas, juegas con nosotros, nos tratas con igualdad y comprendes los sentimientos y aspiraciones y el humor de cada uno de nosotros.”  Le Nhu Anh, 9, Vietnam. “Necesitas ser bueno, amigable y tener confianza en mí… debes escuchar y comprendernos a todos nosotros… Y nunca perder tu calma o ignorarnos… Me gusta una sonrisa y una palabra amable.” Rose, 9, New Zealand, Nueva Zelandia. “Un sentimiento de amor para el trabajo duro está bien, pero sin un sentimiento de amor hacia los niños es todo un desperdicio de tiempo.”  Ara Tal, 12, Nueva Zelandia.
“Un buen profesor debería tratar a los niños y las niñas en igualdad de condiciones”.  Lisa, 10, Austria. ”Un profesor no debe tener favoritos y no separar al pobre del rico y al no inteligente del inteligente.”  Zandile Sandra, 12,  Zimbabwe. ”A un buen maestro le gusta su trabajo; es un maestro que está preparado para su profesión, que está satisfecho de enseñar a sus alumnos.”  Tapsola, 12, Burkina Faso. ”Para llegar a ser un buen maestro, no solo tienes que enseñar a los niños sino también aprender de ellos.” Tasha-Leigh, 12, Jamaica. ”Un buen maestro es el que responde a las necesidades de sus alumnos y no solamente a las del programa elegido.”  Omar, 12,  Marruecos. “Un buen maestro debe comprender las necesidades de cada niño e intentar sacar lo mejor de cada alumno.” Kimberly, 11,  Trinidad y Tobago.
“Un buen maestro debe razonar con los niños en vez de pegarles.”  María- Isabelle, 11, Ghana. ”No debería ser muy estricto y estar enfadado, porque asusta a los niños y les desanima para ir a la escuela.”  Jana, 11,  República Checa. ”El maestro no debe ponerse nervioso por tonterías (cosas que no valen la pena), ser severo, pero justo.”  Maía, 13,  Federación de Rusia. ”Ellos deberían ser no solo educadores sino modelos, así los jóvenes del mundo serán capaces de adquirir conocimientos de una forma mejor.” Satish, 10, Santa Lucía. ”El maestro debería comportarse bien puesto que los niños le copian.  Julietta, 12, Ghana. ” Enseña solo cosas buenas con la palabra y con el ejemplo, porque es en la niñez donde se cogen todas las respuestas para la vida futura.”  María Magdalena,  11, Chile. ”Debe saber convertirnos en un alumno autónomo y ayudarnos a hacernos mayores.” Anabella, 12, Italia.
“Un buen maestro no da solo las clases, él nos da mucho más que eso.  Es una persona que nos da nuevas ideas y nos explica las dudas.  Que hace de las clases un entretenimiento y no una prisión.”  Catarina, 10,  Portugal. “Me gusta un maestro que me ayuda a pensar y conseguir respuestas por mí mismo.”  Bongani Sicelo, 9,  Zimbabwe. ”Un buen maestro es quien nos guía por el camino correcto para alcanzar nuestras metas.”  Analia, 12,  México. ”Un buen profesor es el que transmite a la generación futura lo que tiene de más valioso: su cultura y su educación.” Nawal, 12,  Marruecos. ”Un buen maestro es para mí un guía que me ayuda a atravesar el camino de la vida que observa siempre donde pongo los pies y si hago faltas me corrige.”  Andrea,  Italia.
Inocencia, ingenuidad, agua fresca recién alumbrada del manantial, deseos de un mundo en paz y por todos compartido. Esos son las niñas y los niños del mundo. Sus maestros somos, como lo dice la niña mexicana de 11 años, Zaira Alejandra Rodríguez Gajardo, “lo que el agua es al campo”.