En la edición del 24 de septiembre de 2013, de EL NUEVO DIARIO,
página 3B, en la página de la portada del suplemento “Desde la U”, se
publica un artículo de amplio despliegue titulado: “Alumnos monitores:
Compañeros y Maestros”, en el que informan sobre una de las facetas del
Movimiento de Alumnos Monitores, en algunas universidades de nuestro
país como la UNA, la Unan-Managua y la Unicit.
La primera vez que tomé contacto con esta práctica educativa fue en
la Isla de la Juventud, Cuba, hace treinta y tres años, en octubre de
1980, en visita que funcionarios del Ministerio de Educación de esa
época hiciéramos a las Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (Esbec)
números 53 y 54, dedicadas exclusivamente a estudiantes nicaragüenses.
Después de las reuniones protocolarias se nos invitó a recorrer
aquellas gigantescas instalaciones enclavadas en el corazón de grandes
plantíos de toronjas, naranjas y plátanos, que en cada Esbec albergaban a
cerca de quinientos estudiantes de entre doce y dieciocho años, casi
todos hijos de familias empobrecidas de las zonas rurales de nuestro
país. Al visitar algunas aulas nos encontramos con una sorpresa:
muchachos enseñando a muchachos, estudiantes enseñando a estudiantes.
Dos principios pedagógicos, tan comunes como elementales, guían esta
práctica: para el estudiante monitor se aprende mejor lo que se enseña;
para el estudiante que aprende se aprende mejor entre pares e iguales,
de joven a joven, en la cuadra del barrio o la escuela en la educación
informal, que de maestros a jóvenes en la educación formal.
En la actualidad muchas de las acciones realizadas por la juventud
nicaragüense asociada a la Juventud Sandinista 19 de Julio, en favor de
las familias empobrecidas de Nicaragua, tienen que ver con el sustrato
ético y político de un movimiento como el de los Alumnos Monitores.
Podría decirse que los valores del movimiento y los de la J.S. 19 de
Julio son los mismos valores éticos y morales de servicio al otro y a la
otra, que son los valores de la Revolución Sandinista en su actual
etapa. Por ello, la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) tiene
en los mejores estudiantes de cada grado y cada asignatura, un tesoro
escondido a estimular, promover y potenciar para que de manera natural
se pongan al servicio de los estudiantes de menor desarrollo.
Hoy que nuestro gobierno impulsa múltiples acciones para mejorar la
calidad de la educación, la inclusión y articulación sistémica de este
Movimiento con las actividades de Reforzamiento Escolar, podría ser de
gran importancia. Toca al Ministerio de Educación, a la Cgten-Anden y a
las Facultades de Educación de nuestras universidades, atender,
perfeccionar e institucionalizar este movimiento, integrándolo a la vida
académica de los Centros Educativos como una actividad normal en el
proceso administrativo académico de los mismos, que se evalúan y
programan en los Tepces como un mecanismo distribuido en los tiempos de
las actividades mensuales del currículo. Igual en las Universidades,
Facultades, Carreras y Asignaturas.
Así como necesitamos Diplomados, Cursos, Talleres y Seminarios de
capacitación para los coordinadores de Tepces a nivel nacional, también
necesitamos acciones de capacitación en didácticas especiales para los
estudiantes monitores a nivel de Núcleos Educativos y de cada Municipio.
Los investigadores de la educación tenemos en el Movimiento de Alumnos
Monitores un terreno virgen para indagar, sistematizar y difundir los
logros y el impacto de esta actividad en los resultados educativos, y la
JS, la FES y la Unen tienen la responsabilidad de apoyarla y promoverla
desde el primer día de clases de cada año escolar.
Ojalá dentro de pocos años no tengamos a ningún estudiante aplazado
producto de esta práctica educativa en nuestros centros de estudios, y
estemos asistiendo al Primer Congreso Nacional del Movimiento de Alumnos
Monitores de Nicaragua. Sería extraordinario.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com