En el año 2005 escribí varios artículos que fueron publicados en El
Nuevo Diario, sobre la insurgencia en la República de Chile del
Movimiento de los Estudiantes Secundarios conocido como los Pingüinos,
creado para luchar contra la mercantilización de la educación y a favor
de una educación pública, gratuita y de calidad, en el país cuyos
gobernantes habían llevado a niveles extremos los procesos de
privatización y segmentación de la educación como bien público.
Contrario al modelo educativo de la Unidad Popular de Salvador
Allende, la Dictadura Militar Pinochetista formuló y construyó una
apuesta alternativa, que en palabras del propio Presidente Piñera podría
resumirse así: “en este mundo no hay nada gratis, mucho menos la
educación”.
Durante el primer gobierno de Michele Bachelet (2006-2010), el
reclamo de los Pingüinos continuó intacto, todo porque el modelo
privatizador construido y protegido por la Constitución de Pinochet,
impidieron a la Presidenta enfrentar eficazmente al modelo privatizador y
abrir las puertas a una educación gratuita y de calidad para los
sectores empobrecidos de la sociedad chilena.
Las elecciones del próximo 15 de diciembre, en las que sin ningún
género de dudas Michele de nuevo será electa para gobernar Chile, abre
por primera vez en cuarenta años, la posibilidad para desmontar desde
sus bases, como sucedió en Nicaragua en enero del año 2007, el modelo de
educación usurero y privatizador, no solo porque con la cantidad de
diputados ganados en las elecciones del 17 de noviembre pasado podrá
aprobar sus propuestas de reformas a los modelos educativos e
impositivos, sino que también, porque entre los nuevos legisladores,
tendrá como acompañantes a lo más aguerrido del Movimiento Pingüino
encabezado por la emblemática Camila Vallejos.
En efecto, Camila junto a Karol Cariola, Giorgio Jackson y Gabriel
Boric dirigentes nacionales de las gigantescas marchas estudiantiles en
todo Chile contra Sebastián Piñera, estarán como diputados en el nuevo
Congreso, encabezando las luchas por la Reforma de la educación, que
permita enviar al cesto de la basura a uno de los legados más
perniciosos de la Dictadura.
Las multitudinarias concentraciones en todas las grandes ciudades
chilenas durante 2011, todo 2012 y gran parte de este año, no solo
denunciaban al sistema económico y social capitalista neoliberal forjado
por la Dictadura, sino que también a sus actores políticos, incluyendo
no solo a Piñera y sus representantes, sino que también a diputados y
ministros miembros de la misma Concertación, muchos de los cuales eran
dueños o socios de Colegios y universidades privadas surgidas a la
sombra de la Constitución pinochetista.
Las movilizaciones de los estudiantes secundarios (los Pingüinos) y
universitarios, a mediados de este año provocaron la intempestiva caída
de la popularidad del presidente Piñera al 25 por ciento, cuando dos
años antes, por la actuación de su gobierno durante el caso de los
mineros, había logrado ascender la misma hasta el 85 por ciento.
En julio del año 2012, en un Foro internacional sobre Neoliberalismo y
Educación realizado en la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad de Chile, compartiendo Mesa con uno de los líderes del
Movimiento Pingüino, afirmamos que el requisito fundamental para
recuperar la Educación Pública en América Latina de manos del mercado,
era avanzar de las manifestaciones callejeras a las Casas de Gobierno
tal como había ocurrido en Nicaragua en noviembre del 2006.
Como se recordará, los estudiantes universitarios nicaragüenses de la
UNEN así lo comprendieron, y desde el año 2007 no se enfrentan a la
policía en las calles de Managua, porque con el gobierno sandinista
tienen garantizado su seis por ciento. Ahora el turno es de Chile y sus
Pingüinos, no solo para luchar desde sus curules en el Congreso, sino
que también para continuar movilizados en las calles chilenas, exigiendo
al nuevo gobierno, su gobierno, cumplir con sus reclamos en el terreno
educativo y de los derechos sociales conculcados por la derecha
pinochetista.
Mañana el turno puede ser para los maestros de México y los estudiantes de Colombia y España. Estaremos pendientes.
* Sociólogo, profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
jueves, 5 de diciembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Nicaragua en su Cuarta Educación
A mediados de 1998, cuando el Modelo neoliberal de Educación Pública
en Nicaragua ya estaba bastante definido y consolidado, escribí y
publiqué mi libro titulado “Nicaragua en sus tres educaciones”, en el
que busqué comparar los contenidos y orientaciones de las políticas
educativas y los estilos de los procesos de formulación de las mismas,
en los tres tipos de regímenes políticos, económicos y sociales de
Nicaragua, previos a ese año, esto es, los últimos años de la Dictadura
Militar Somocista, los diez años de la Revolución Popular Sandinista y
los ocho años del túnel neoliberal.
Por esas cuestiones que solo Dios sabe porqué le pasan a uno, recientemente esta obra me produjo una gran satisfacción personal y profesional, como investigador de la educación de mi país.
La historia es la siguiente: después de mi presentación en el Coloquio internacional sobre Políticas de inclusión en la educación básica en contextos de desigualdad, el pasado 30 de septiembre, en el Auditorio del Instituto de Física de la Universidad Federal del Estado de Goias, Brasil, en el contexto del 36 Congreso de la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación Educativa-Anped, se acercó a mí un profesor de una de las Universidades del Sur de ese inmenso país, para saludarme y preguntarme que si la ponencia presentada correspondía al texto de mi próximo libro titulado “Nicaragua en su cuarta educación “, a lo que yo sorprendido, le pregunté por qué me preguntaba eso?, él me respondió, porque había leído mi libro -Nicaragua en sus tres educaciones-, y que la parte que yo había expuesto en mi presentación no aparecía en ese libro, porque correspondía a una etapa posterior a la de los tres tipos de educaciones que yo analizaba en el mismo.
Paso seguido me comentó, que hacía como quince años, había viajado a Nicaragua un colega suyo brasileño, a ofrecer asesoría a una ONG internacional con asiento en Managua, y que buscando en librerías había encontrado mi libro y se lo había llevado de regalo, y como él era profesor de Políticas Educativas y de Educación Comparada, lo leyó y le pareció pertinente para ser utilizado como libro de texto y de referencia para sus estudiantes, en esas asignaturas en sus cursos de Posgrado que él impartía en su Universidad.
No hay duda: los libros son como los hijos, que cuando se van de casa uno desconoce cuál será su destino, o como las botellas que arrojamos al mar, que uno no sabe a qué costa irán a dar, ni quiénes leerán nuestros mensajes.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
Por esas cuestiones que solo Dios sabe porqué le pasan a uno, recientemente esta obra me produjo una gran satisfacción personal y profesional, como investigador de la educación de mi país.
La historia es la siguiente: después de mi presentación en el Coloquio internacional sobre Políticas de inclusión en la educación básica en contextos de desigualdad, el pasado 30 de septiembre, en el Auditorio del Instituto de Física de la Universidad Federal del Estado de Goias, Brasil, en el contexto del 36 Congreso de la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación Educativa-Anped, se acercó a mí un profesor de una de las Universidades del Sur de ese inmenso país, para saludarme y preguntarme que si la ponencia presentada correspondía al texto de mi próximo libro titulado “Nicaragua en su cuarta educación “, a lo que yo sorprendido, le pregunté por qué me preguntaba eso?, él me respondió, porque había leído mi libro -Nicaragua en sus tres educaciones-, y que la parte que yo había expuesto en mi presentación no aparecía en ese libro, porque correspondía a una etapa posterior a la de los tres tipos de educaciones que yo analizaba en el mismo.
Paso seguido me comentó, que hacía como quince años, había viajado a Nicaragua un colega suyo brasileño, a ofrecer asesoría a una ONG internacional con asiento en Managua, y que buscando en librerías había encontrado mi libro y se lo había llevado de regalo, y como él era profesor de Políticas Educativas y de Educación Comparada, lo leyó y le pareció pertinente para ser utilizado como libro de texto y de referencia para sus estudiantes, en esas asignaturas en sus cursos de Posgrado que él impartía en su Universidad.
No hay duda: los libros son como los hijos, que cuando se van de casa uno desconoce cuál será su destino, o como las botellas que arrojamos al mar, que uno no sabe a qué costa irán a dar, ni quiénes leerán nuestros mensajes.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
jueves, 7 de noviembre de 2013
Los alumnos monitores y la calidad de la educación
En la edición del 24 de septiembre de 2013, de EL NUEVO DIARIO,
página 3B, en la página de la portada del suplemento “Desde la U”, se
publica un artículo de amplio despliegue titulado: “Alumnos monitores:
Compañeros y Maestros”, en el que informan sobre una de las facetas del
Movimiento de Alumnos Monitores, en algunas universidades de nuestro
país como la UNA, la Unan-Managua y la Unicit.
La primera vez que tomé contacto con esta práctica educativa fue en la Isla de la Juventud, Cuba, hace treinta y tres años, en octubre de 1980, en visita que funcionarios del Ministerio de Educación de esa época hiciéramos a las Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (Esbec) números 53 y 54, dedicadas exclusivamente a estudiantes nicaragüenses.
Después de las reuniones protocolarias se nos invitó a recorrer aquellas gigantescas instalaciones enclavadas en el corazón de grandes plantíos de toronjas, naranjas y plátanos, que en cada Esbec albergaban a cerca de quinientos estudiantes de entre doce y dieciocho años, casi todos hijos de familias empobrecidas de las zonas rurales de nuestro país. Al visitar algunas aulas nos encontramos con una sorpresa: muchachos enseñando a muchachos, estudiantes enseñando a estudiantes.
Dos principios pedagógicos, tan comunes como elementales, guían esta práctica: para el estudiante monitor se aprende mejor lo que se enseña; para el estudiante que aprende se aprende mejor entre pares e iguales, de joven a joven, en la cuadra del barrio o la escuela en la educación informal, que de maestros a jóvenes en la educación formal.
En la actualidad muchas de las acciones realizadas por la juventud nicaragüense asociada a la Juventud Sandinista 19 de Julio, en favor de las familias empobrecidas de Nicaragua, tienen que ver con el sustrato ético y político de un movimiento como el de los Alumnos Monitores.
Podría decirse que los valores del movimiento y los de la J.S. 19 de Julio son los mismos valores éticos y morales de servicio al otro y a la otra, que son los valores de la Revolución Sandinista en su actual etapa. Por ello, la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) tiene en los mejores estudiantes de cada grado y cada asignatura, un tesoro escondido a estimular, promover y potenciar para que de manera natural se pongan al servicio de los estudiantes de menor desarrollo.
Hoy que nuestro gobierno impulsa múltiples acciones para mejorar la calidad de la educación, la inclusión y articulación sistémica de este Movimiento con las actividades de Reforzamiento Escolar, podría ser de gran importancia. Toca al Ministerio de Educación, a la Cgten-Anden y a las Facultades de Educación de nuestras universidades, atender, perfeccionar e institucionalizar este movimiento, integrándolo a la vida académica de los Centros Educativos como una actividad normal en el proceso administrativo académico de los mismos, que se evalúan y programan en los Tepces como un mecanismo distribuido en los tiempos de las actividades mensuales del currículo. Igual en las Universidades, Facultades, Carreras y Asignaturas.
Así como necesitamos Diplomados, Cursos, Talleres y Seminarios de capacitación para los coordinadores de Tepces a nivel nacional, también necesitamos acciones de capacitación en didácticas especiales para los estudiantes monitores a nivel de Núcleos Educativos y de cada Municipio. Los investigadores de la educación tenemos en el Movimiento de Alumnos Monitores un terreno virgen para indagar, sistematizar y difundir los logros y el impacto de esta actividad en los resultados educativos, y la JS, la FES y la Unen tienen la responsabilidad de apoyarla y promoverla desde el primer día de clases de cada año escolar.
Ojalá dentro de pocos años no tengamos a ningún estudiante aplazado producto de esta práctica educativa en nuestros centros de estudios, y estemos asistiendo al Primer Congreso Nacional del Movimiento de Alumnos Monitores de Nicaragua. Sería extraordinario.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com
La primera vez que tomé contacto con esta práctica educativa fue en la Isla de la Juventud, Cuba, hace treinta y tres años, en octubre de 1980, en visita que funcionarios del Ministerio de Educación de esa época hiciéramos a las Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (Esbec) números 53 y 54, dedicadas exclusivamente a estudiantes nicaragüenses.
Después de las reuniones protocolarias se nos invitó a recorrer aquellas gigantescas instalaciones enclavadas en el corazón de grandes plantíos de toronjas, naranjas y plátanos, que en cada Esbec albergaban a cerca de quinientos estudiantes de entre doce y dieciocho años, casi todos hijos de familias empobrecidas de las zonas rurales de nuestro país. Al visitar algunas aulas nos encontramos con una sorpresa: muchachos enseñando a muchachos, estudiantes enseñando a estudiantes.
Dos principios pedagógicos, tan comunes como elementales, guían esta práctica: para el estudiante monitor se aprende mejor lo que se enseña; para el estudiante que aprende se aprende mejor entre pares e iguales, de joven a joven, en la cuadra del barrio o la escuela en la educación informal, que de maestros a jóvenes en la educación formal.
En la actualidad muchas de las acciones realizadas por la juventud nicaragüense asociada a la Juventud Sandinista 19 de Julio, en favor de las familias empobrecidas de Nicaragua, tienen que ver con el sustrato ético y político de un movimiento como el de los Alumnos Monitores.
Podría decirse que los valores del movimiento y los de la J.S. 19 de Julio son los mismos valores éticos y morales de servicio al otro y a la otra, que son los valores de la Revolución Sandinista en su actual etapa. Por ello, la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) tiene en los mejores estudiantes de cada grado y cada asignatura, un tesoro escondido a estimular, promover y potenciar para que de manera natural se pongan al servicio de los estudiantes de menor desarrollo.
Hoy que nuestro gobierno impulsa múltiples acciones para mejorar la calidad de la educación, la inclusión y articulación sistémica de este Movimiento con las actividades de Reforzamiento Escolar, podría ser de gran importancia. Toca al Ministerio de Educación, a la Cgten-Anden y a las Facultades de Educación de nuestras universidades, atender, perfeccionar e institucionalizar este movimiento, integrándolo a la vida académica de los Centros Educativos como una actividad normal en el proceso administrativo académico de los mismos, que se evalúan y programan en los Tepces como un mecanismo distribuido en los tiempos de las actividades mensuales del currículo. Igual en las Universidades, Facultades, Carreras y Asignaturas.
Así como necesitamos Diplomados, Cursos, Talleres y Seminarios de capacitación para los coordinadores de Tepces a nivel nacional, también necesitamos acciones de capacitación en didácticas especiales para los estudiantes monitores a nivel de Núcleos Educativos y de cada Municipio. Los investigadores de la educación tenemos en el Movimiento de Alumnos Monitores un terreno virgen para indagar, sistematizar y difundir los logros y el impacto de esta actividad en los resultados educativos, y la JS, la FES y la Unen tienen la responsabilidad de apoyarla y promoverla desde el primer día de clases de cada año escolar.
Ojalá dentro de pocos años no tengamos a ningún estudiante aplazado producto de esta práctica educativa en nuestros centros de estudios, y estemos asistiendo al Primer Congreso Nacional del Movimiento de Alumnos Monitores de Nicaragua. Sería extraordinario.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua
migueldecastilla68@hotmail.com
jueves, 24 de octubre de 2013
Brasil: lecciones para aprender
En conversaciones de corredores en la UNAN-Managua, con colegas que
leyeron nuestro artículo “Brasil: cuando la pesquisa es una fiesta”, se
nos ha sugerido pasar de las anécdotas a las lecciones aprendidas, que
pudiesen servir a nuestro incipiente desarrollo científico investigativo
en la educación superior nicaragüense.
Guardando las distancias de tamaño e historias entre Brasil y Nicaragua, aquí como allá hay Programas de Posgrado, hay actividades de Investigación y hay Congresos en donde los investigadores presentamos los resultados de nuestras investigaciones. Allá la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación Educativa -Anped acaba de celebrar su 36 Congreso, nosotros acá, en la UNAN-Managua acabamos de celebrar nuestro 18 Congreso. No obstante hay diferencias de fondo.
Una de las diferencias es respecto al concepto y punto de partida de lo que allá y aquí se entiende por Posgrado (Maestría y Doctorado) y su relación con la Investigación científica. Mientras entre nosotros el Posgrado y la Investigación se asumen y practican como actividades separadas que se realizan en Facultades e Institutos de Investigación, y la mayoría de los Programas de Posgrado son Licenciaturas de nivel superior, en donde los contenidos curriculares solo cambian los nombres de las asignaturas, y la investigación es una asignatura más conducente a la elaboración de trabajos de tesis.
Allá, Posgrado e Investigación como un todo, conforman la estación de llegada de un continum que arranca desde el nivel de la educación primaria, y atraviesa todo el sistema escolar, en el que el estudiante de previo sabe investigar e investiga, y al Posgrado viene a madurar, articular y completar su tema de investigación, y la investigación no solamente es un requisito de administración académica, sino que es el eje transversal que conecta y articula todo el plan de estudios de cada actividad de posgrado.
Pasando de lo general de la relación Posgrado-investigación a lo particular del Congreso de la Anped, al menos tres aspectos sobresalen e igual marcan la diferencia. Lo primero que llama la atención es el altísimo nivel organizativo de un evento de esta naturaleza. No es fácil armar y hacer que camine un gigantesco reloj que tiene que sincronizar en el tiempo y el espacio a asociaciones, fundaciones, organismos estatales y municipales, universidades, líneas aéreas, autobuses, hoteles, servicios de restaurante y sanitarios, asambleas, minicursos, talleres, conferencias, coloquios y mesas redondas con 3,500 participantes entre profesores, investigadores y estudiantes de posgrado del campo educativo. No es fácil. Se necesitaron 35 Congresos anteriores, para llegar a ese nivel de perfección.
En un nivel mayor de especificidad y referido a las sesiones de trabajo del Congreso, algunos hechos llaman la atención, por ejemplo: según pudimos observar, los investigadores expositores, en muchos casos son un profesor o profesora de edad avanzada, que presentan sus ponencias junto a estudiantes o investigadores jóvenes de entre veinticinco y treinta años. Una maravilla de síntesis de la educación como búsqueda del conocimiento, entre la vieja y la nueva generación de investigadores brasileños en el campo educativo.
Pero si esto es verdaderamente interesante, más lo es el calor y compromiso de los debates que se establecen entre los asistentes y los panelistas en cada sala donde se realizan las presentaciones. Cada sala del Congreso, es una especie de grupo focal en donde los investigadores enriquecen sus conclusiones y los asistentes aprenden colectivamente sobre teorías, métodos, nuevas hipótesis, resultados, conclusiones y visión frente al futuro. Un verdadero manjar democrático de contrapuntos, acuerdos y desacuerdos expresión de una geografía tan extensa y tan variada como la brasileña. Un hecho de sociología universitaria que refleja una arraigada cultura de participación, que no es igual en Nicaragua y que mucho necesitamos construir entre nosotros.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
Guardando las distancias de tamaño e historias entre Brasil y Nicaragua, aquí como allá hay Programas de Posgrado, hay actividades de Investigación y hay Congresos en donde los investigadores presentamos los resultados de nuestras investigaciones. Allá la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación Educativa -Anped acaba de celebrar su 36 Congreso, nosotros acá, en la UNAN-Managua acabamos de celebrar nuestro 18 Congreso. No obstante hay diferencias de fondo.
Una de las diferencias es respecto al concepto y punto de partida de lo que allá y aquí se entiende por Posgrado (Maestría y Doctorado) y su relación con la Investigación científica. Mientras entre nosotros el Posgrado y la Investigación se asumen y practican como actividades separadas que se realizan en Facultades e Institutos de Investigación, y la mayoría de los Programas de Posgrado son Licenciaturas de nivel superior, en donde los contenidos curriculares solo cambian los nombres de las asignaturas, y la investigación es una asignatura más conducente a la elaboración de trabajos de tesis.
Allá, Posgrado e Investigación como un todo, conforman la estación de llegada de un continum que arranca desde el nivel de la educación primaria, y atraviesa todo el sistema escolar, en el que el estudiante de previo sabe investigar e investiga, y al Posgrado viene a madurar, articular y completar su tema de investigación, y la investigación no solamente es un requisito de administración académica, sino que es el eje transversal que conecta y articula todo el plan de estudios de cada actividad de posgrado.
Pasando de lo general de la relación Posgrado-investigación a lo particular del Congreso de la Anped, al menos tres aspectos sobresalen e igual marcan la diferencia. Lo primero que llama la atención es el altísimo nivel organizativo de un evento de esta naturaleza. No es fácil armar y hacer que camine un gigantesco reloj que tiene que sincronizar en el tiempo y el espacio a asociaciones, fundaciones, organismos estatales y municipales, universidades, líneas aéreas, autobuses, hoteles, servicios de restaurante y sanitarios, asambleas, minicursos, talleres, conferencias, coloquios y mesas redondas con 3,500 participantes entre profesores, investigadores y estudiantes de posgrado del campo educativo. No es fácil. Se necesitaron 35 Congresos anteriores, para llegar a ese nivel de perfección.
En un nivel mayor de especificidad y referido a las sesiones de trabajo del Congreso, algunos hechos llaman la atención, por ejemplo: según pudimos observar, los investigadores expositores, en muchos casos son un profesor o profesora de edad avanzada, que presentan sus ponencias junto a estudiantes o investigadores jóvenes de entre veinticinco y treinta años. Una maravilla de síntesis de la educación como búsqueda del conocimiento, entre la vieja y la nueva generación de investigadores brasileños en el campo educativo.
Pero si esto es verdaderamente interesante, más lo es el calor y compromiso de los debates que se establecen entre los asistentes y los panelistas en cada sala donde se realizan las presentaciones. Cada sala del Congreso, es una especie de grupo focal en donde los investigadores enriquecen sus conclusiones y los asistentes aprenden colectivamente sobre teorías, métodos, nuevas hipótesis, resultados, conclusiones y visión frente al futuro. Un verdadero manjar democrático de contrapuntos, acuerdos y desacuerdos expresión de una geografía tan extensa y tan variada como la brasileña. Un hecho de sociología universitaria que refleja una arraigada cultura de participación, que no es igual en Nicaragua y que mucho necesitamos construir entre nosotros.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
jueves, 10 de octubre de 2013
Brasil: cuando la pesquisa es una fiesta
Invitado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
(Clacso), la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-
Brasil), la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación en Educación
(Anped) de Brasil, el Laboratorio de Políticas Públicas, el Foro
Latinoamericano de Políticas Educativas-Flape y la Red Latinoamericana
de Estudios sobre Trabajo Docente (Red Estrado), asistí a la 36 Reunión
Nacional de la Anped y al 16 Coloquio Clacso–Flacso–Anped, que se
realizó en el Campus de la Universidad Federal del Estado de Goiás,
Brasil, ubicada en la ciudad de Goiania, capital del Estado de Goiás,
entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre pasado.
Fui con el propósito de presentar una ponencia en el Coloquio Internacional sobre Políticas para la Inclusión en Educación Básica en contextos de desigualdad, tal es el caso, desgraciadamente paradigmático, de nuestro empobrecido país.
Mi contacto con la investigación brasileña se remonta a hace casi treinta años, cuando en 1984, en compañía de Rogelio Ramírez Mercado, asistimos al XVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (Alas), que se realizara en la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro. De esos días recuerdo que en uno de los auditorios de esta Universidad, como parte de un gigantesco mural, se leía esta sentencia radical y terminante: “En esta Universidad, el profesor que no investiga no tiene derecho a enseñar”.
Aquel mandato estudiantil marcó para siempre mi vida como profesor universitario, y suponemos hoy, por la época en que fue escrito, el mismo era parte del movimiento científico, que en esos años diera origen a la fundación de la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación Educativa (Anped).
Para nosotros, asistir al XXXVI Congreso de la Anped, tenía un doble propósito, por un lado, aprender tomando contacto desde adentro con una de las mejores investigaciones educativas del continente, y por el otro, ofrecer testimonio de primera mano, ante un sector de la comunidad de investigadores brasileños, sobre las perversas consecuencias del neoliberalismo en el campo de la educación, tal fue el caso de Nicaragua con la implantación del modelo de privatización de la educación conocido como Autonomía Escolar, y en el polo opuesto, sobre los denodados esfuerzos que en la actualidad realiza el gobierno del presidente Daniel Ortega para dar respuesta a tanta pobreza y tanta desigualdad social, odiosa síntesis del legado capitalista en nuestro país.
La Anped es una Asociación fundada en 1977, que agremia a todos los programas de Posgrado, profesores y estudiantes vinculados a los mismos e investigadores e investigadoras del campo de la educación en Brasil. Su visión está relacionada con una educación pública democrática y de calidad para todos y todas en Brasil, de ahí que sus actividades compartan el mismo escenario de lucha de las Asociaciones sindicales del magisterio brasileño, la Red Estrado, Clacso, Flacso y la Campaña Brasileña y Mundial por el Derecho de la Educación, y de que el tema general del 36 Congreso de la Anped haya sido el Sistema Nacional de Educación y Participación Popular: desafíos para las Políticas Educacionales.
Con la participación de alrededor de 3500 profesores y estudiantes de los 148 Programas de Posgrado (Maestrías y Doctorados) en educación del Brasil e investigadores del campo de la educación, el 36 Congreso de la Anped incluyó una amplia gama de aspectos y temas en los campos del Currículum, las Políticas Educativas, Historia, Filosofía, Planificación y Sociología de la Educación, Formación del profesorado, Educación de Adultos, Educación Especial, Educación Parvularia y Superior, las Nuevas Tecnologías y la Didáctica, y una treintena de aspectos más.
En el entorno de los debates del Congreso propiamente dicho, una Feria del libro brasileño sobre educación, Festivales de cine, teatro, danza, mesas redondas, conciertos, coloquios, conferencias, premiaciones, toda una fiesta de la educación y su investigación puesta al servicio de los pobres, en el contexto de una Universidad como para tener cuarenta años menos, y un Brasil campeón mundial hoy de la lucha contra la pobreza, y líder de la dignidad de los pueblos oprimidos, como diría Paulo Freire o Darcy Ribeiro frente a la prepotencia del imperio.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
Fui con el propósito de presentar una ponencia en el Coloquio Internacional sobre Políticas para la Inclusión en Educación Básica en contextos de desigualdad, tal es el caso, desgraciadamente paradigmático, de nuestro empobrecido país.
Mi contacto con la investigación brasileña se remonta a hace casi treinta años, cuando en 1984, en compañía de Rogelio Ramírez Mercado, asistimos al XVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (Alas), que se realizara en la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro. De esos días recuerdo que en uno de los auditorios de esta Universidad, como parte de un gigantesco mural, se leía esta sentencia radical y terminante: “En esta Universidad, el profesor que no investiga no tiene derecho a enseñar”.
Aquel mandato estudiantil marcó para siempre mi vida como profesor universitario, y suponemos hoy, por la época en que fue escrito, el mismo era parte del movimiento científico, que en esos años diera origen a la fundación de la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación Educativa (Anped).
Para nosotros, asistir al XXXVI Congreso de la Anped, tenía un doble propósito, por un lado, aprender tomando contacto desde adentro con una de las mejores investigaciones educativas del continente, y por el otro, ofrecer testimonio de primera mano, ante un sector de la comunidad de investigadores brasileños, sobre las perversas consecuencias del neoliberalismo en el campo de la educación, tal fue el caso de Nicaragua con la implantación del modelo de privatización de la educación conocido como Autonomía Escolar, y en el polo opuesto, sobre los denodados esfuerzos que en la actualidad realiza el gobierno del presidente Daniel Ortega para dar respuesta a tanta pobreza y tanta desigualdad social, odiosa síntesis del legado capitalista en nuestro país.
La Anped es una Asociación fundada en 1977, que agremia a todos los programas de Posgrado, profesores y estudiantes vinculados a los mismos e investigadores e investigadoras del campo de la educación en Brasil. Su visión está relacionada con una educación pública democrática y de calidad para todos y todas en Brasil, de ahí que sus actividades compartan el mismo escenario de lucha de las Asociaciones sindicales del magisterio brasileño, la Red Estrado, Clacso, Flacso y la Campaña Brasileña y Mundial por el Derecho de la Educación, y de que el tema general del 36 Congreso de la Anped haya sido el Sistema Nacional de Educación y Participación Popular: desafíos para las Políticas Educacionales.
Con la participación de alrededor de 3500 profesores y estudiantes de los 148 Programas de Posgrado (Maestrías y Doctorados) en educación del Brasil e investigadores del campo de la educación, el 36 Congreso de la Anped incluyó una amplia gama de aspectos y temas en los campos del Currículum, las Políticas Educativas, Historia, Filosofía, Planificación y Sociología de la Educación, Formación del profesorado, Educación de Adultos, Educación Especial, Educación Parvularia y Superior, las Nuevas Tecnologías y la Didáctica, y una treintena de aspectos más.
En el entorno de los debates del Congreso propiamente dicho, una Feria del libro brasileño sobre educación, Festivales de cine, teatro, danza, mesas redondas, conciertos, coloquios, conferencias, premiaciones, toda una fiesta de la educación y su investigación puesta al servicio de los pobres, en el contexto de una Universidad como para tener cuarenta años menos, y un Brasil campeón mundial hoy de la lucha contra la pobreza, y líder de la dignidad de los pueblos oprimidos, como diría Paulo Freire o Darcy Ribeiro frente a la prepotencia del imperio.
* Sociólogo. Profesor UNAN-Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
jueves, 26 de septiembre de 2013
Así nació la idea de la Consulta
Con motivo de la celebración el pasado 23 de
agosto, del treinta y tres Aniversario del final de la Cruzada Nacional
de Alfabetización, el Dr. Juan Bautista Arrien, al hacer memoria en
diferentes medios de esa gesta educativa y cultural de la Revolución
Sandinista, destacó un hecho de gran importancia histórica en el
recorrido reciente de la educación nicaragüense, como fuera la Consulta
Nacional para la definición de los Principios, Fines y Objetivos de la
Nueva Educación.
Tiene mucha razón Juan Bautista al situar a la Consulta a la par y como parte de la epopeya de la Alfabetización, pues esta fue parte del ethos psicosociológico universal y envolvente de aquella. La Consulta no solamente dejó como legado el contenido de sus resultados, los que en su momento fueran considerados la máxima dirección para todo lo educativo formal, no formal e informal del país en estado de revolución, sino que también dejó un método de investigación social en manos de la dirigencia revolucionaria, para conocer en un momento dado, el pensamiento, estado de ánimo y necesidades subjetivas de la población nicaragüense.
Como muchas cosas en la vida, la idea de la Consulta surgió incidentalmente en el contexto de la lucha revolucionaria sandinista. La historia es la siguiente: en el verano de 1979, trabajábamos en el Consejo Superior Universitario Centroamericano (Csuca), en San José, un amplio grupo de profesionales nicaragüenses que después laboraríamos en diferentes cargos del gobierno revolucionario. Fue en esos días en que Carlos quien escribe elaboramos el Anteproyecto de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización.
Yo trabajaba en el Área de Educación del Consejo junto con otros colegas de la región con quienes sosteníamos entusiastas discusiones metodológicas. En una tarde de abril, Héctor Gertell, uno de los sociólogos del grupo, resumió la discusión de ese día así: existen experiencias sobre la determinación de necesidades objetivas de la población, el problema está en cómo determinar las necesidades subjetivas, a lo que yo le respondí: en Nicaragua, al triunfo de la Revolución, definiremos las necesidades subjetivas de la población nicaragüense en el campo educativo. ¿Acaso la Revolución no será para hacer posible lo imposible? Pregunté.
A partir de entonces, el tema de las necesidades subjetivas y cómo determinarlas se transformó en una obsesión para mí. Días después de esa plática, viajé a Ciudad Guatemala a discutir un Proyecto de Investigación sobre grupos organizados y educación en Centroamérica con los sociólogos franceses Francois Bernede y Guy Leboterf, del Proyecto Red de Unesco. Al margen de la plática sobre el objetivo de mi visita, les planteé la idea sobre las necesidades subjetivas y la demanda de apoyo financiero y metodológico de parte de Unesco para la actividad, una vez que triunfara la insurrección sandinista. Posteriormente le hice igual pedido a Daniel Camacho Monje, Secretario General de Flacso y Guillermo Molina Chocano, Secretario General adjunto del Csuca.
La revolución triunfó el 19 de julio y la dirección revolucionaria me nombró Viceministro de Planificación y Política Educativa. Cuando las cosas se estabilizaron, después de los primeros días, presenté al Ministro Tünnerman la idea de la Consulta, la que después de aprobada, por su naturaleza pasó a ser una tarea del Viceministerio a mi cargo, específicamente de la Dirección de Planificación, cuyo director era precisamente el Dr. Juan Bautista Arrien.
La consulta fue apoyada metodológica y financieramente por el Proyecto Red–Unesco, Flacso y el Csuca. A través de este apoyo vinieron a Nicaragua investigadores sociales de Panamá, Costa Rica, El Salvador y México. Después de arduo trabajo de validación, el cuestionario de la consulta quedó con 55 preguntas. La consulta fue realizada en el verano de 1981.
Hoy aquel hecho, no solo está sembrado en el desarrollo histórico contemporáneo de la educación nicaragüense, sino que su metodología sigue siendo actual, como lo demuestra la Gran Consulta Nacional del Currículo de la Educación Básica y Media Regular y no Regular, realizada por el Mined entre marzo del 2007 y marzo del 2008 y aplicada a 17,500 maestros, padres y madres de familia de todo el país.
* Sociólogo – Profesor UNAN – Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
Tiene mucha razón Juan Bautista al situar a la Consulta a la par y como parte de la epopeya de la Alfabetización, pues esta fue parte del ethos psicosociológico universal y envolvente de aquella. La Consulta no solamente dejó como legado el contenido de sus resultados, los que en su momento fueran considerados la máxima dirección para todo lo educativo formal, no formal e informal del país en estado de revolución, sino que también dejó un método de investigación social en manos de la dirigencia revolucionaria, para conocer en un momento dado, el pensamiento, estado de ánimo y necesidades subjetivas de la población nicaragüense.
Como muchas cosas en la vida, la idea de la Consulta surgió incidentalmente en el contexto de la lucha revolucionaria sandinista. La historia es la siguiente: en el verano de 1979, trabajábamos en el Consejo Superior Universitario Centroamericano (Csuca), en San José, un amplio grupo de profesionales nicaragüenses que después laboraríamos en diferentes cargos del gobierno revolucionario. Fue en esos días en que Carlos quien escribe elaboramos el Anteproyecto de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización.
Yo trabajaba en el Área de Educación del Consejo junto con otros colegas de la región con quienes sosteníamos entusiastas discusiones metodológicas. En una tarde de abril, Héctor Gertell, uno de los sociólogos del grupo, resumió la discusión de ese día así: existen experiencias sobre la determinación de necesidades objetivas de la población, el problema está en cómo determinar las necesidades subjetivas, a lo que yo le respondí: en Nicaragua, al triunfo de la Revolución, definiremos las necesidades subjetivas de la población nicaragüense en el campo educativo. ¿Acaso la Revolución no será para hacer posible lo imposible? Pregunté.
A partir de entonces, el tema de las necesidades subjetivas y cómo determinarlas se transformó en una obsesión para mí. Días después de esa plática, viajé a Ciudad Guatemala a discutir un Proyecto de Investigación sobre grupos organizados y educación en Centroamérica con los sociólogos franceses Francois Bernede y Guy Leboterf, del Proyecto Red de Unesco. Al margen de la plática sobre el objetivo de mi visita, les planteé la idea sobre las necesidades subjetivas y la demanda de apoyo financiero y metodológico de parte de Unesco para la actividad, una vez que triunfara la insurrección sandinista. Posteriormente le hice igual pedido a Daniel Camacho Monje, Secretario General de Flacso y Guillermo Molina Chocano, Secretario General adjunto del Csuca.
La revolución triunfó el 19 de julio y la dirección revolucionaria me nombró Viceministro de Planificación y Política Educativa. Cuando las cosas se estabilizaron, después de los primeros días, presenté al Ministro Tünnerman la idea de la Consulta, la que después de aprobada, por su naturaleza pasó a ser una tarea del Viceministerio a mi cargo, específicamente de la Dirección de Planificación, cuyo director era precisamente el Dr. Juan Bautista Arrien.
La consulta fue apoyada metodológica y financieramente por el Proyecto Red–Unesco, Flacso y el Csuca. A través de este apoyo vinieron a Nicaragua investigadores sociales de Panamá, Costa Rica, El Salvador y México. Después de arduo trabajo de validación, el cuestionario de la consulta quedó con 55 preguntas. La consulta fue realizada en el verano de 1981.
Hoy aquel hecho, no solo está sembrado en el desarrollo histórico contemporáneo de la educación nicaragüense, sino que su metodología sigue siendo actual, como lo demuestra la Gran Consulta Nacional del Currículo de la Educación Básica y Media Regular y no Regular, realizada por el Mined entre marzo del 2007 y marzo del 2008 y aplicada a 17,500 maestros, padres y madres de familia de todo el país.
* Sociólogo – Profesor UNAN – Managua.
migueldecastilla68@hotmail.com
jueves, 12 de septiembre de 2013
Elogio a la Investigación en la UNAN-Managua
En mayo de 1990 fue electo Alejandro Serrano Caldera, Rector de la
UNAN-MANAGUA. Meses después me nombró como primer director de la
Dirección de Investigación de la Universidad. Para el desempeño del
cargo asignado mi propuesta a Alejandro fue, no solo continuar con ese
hábito ganado durante la Revolución Sandinista como eran las JUDC
estudiantiles, sino crear en la Universidad una nueva instancia
académica para que los profesores e investigadores de la UNAN-MANAGUA y
del país, tuviéramos un lugar donde presentar los resultados de
nuestras investigaciones.
El antecedente de la idea fue el siguiente. Durante los años ochenta los profesionales nicaragüenses contábamos con un espacio académico en el que presentábamos los hallazgos de nuestro trabajo investigativo, como eran los Congresos temáticos de la CONAPRO Héroes y Mártires. Con la interrupción del ciclo revolucionario en 1989, toda la actividad de la CONAPRO, también y por la misma razón, entró en crisis y colapsó. Ante esta situación, algo teníamos que hacer para no perder la experiencia ganada y darle continuidad a la misma. De esa necesidad y esa urgencia surgió la idea de los Congresos Científicos Nacionales de la UNAN- MANAGUA, los que veinte y dos años después, en estos días, celebran su XVIII Congreso.
El Primer Congreso Científico Nacional de la UNAN- Managua, se realizó entre el 4 y el 7 de marzo de 1991. Una característica del mismo fue que los casi setenta informes de investigación que se presentaron, eran en los campos de las ciencias naturales, la mayoría del Centro de Investigaciones de los Recursos Acuáticos- CIRA, y muy poca investigación en los campos de la Universidad según Facultades de la misma.
Hoy en los días del XVIII Congreso, la investigación ha crecido a tal nivel en la UNAN- Managua, que este fue organizado en cinco Congresos Temáticos, realizándose los mismos en las nueve Facultades disciplinarias y territoriales de la Universidad. Siguiendo un orden cronológico, los Congresos tuvieron como marco las siguientes áreas: Innovación Agropecuaria en la FAREM- Matagalpa, el 25 y 26 de abril; Medio Ambiente en la FAREM- Estelí, 19 y 21 de agosto; Agroindustria e Innovación en la FAREM- Chontales el 22 de agosto; Educación y Desarrollo Humano, en el RURD – Managua, el 23 de agosto y Salud y Nutrición en la Facultad de Medicina- Managua el 5 de septiembre, todos del 2013.
Comparado con el Primer Congreso, los cambios no lo son solamente respecto a la ampliación del universo de los temas de investigación y el número de informes presentados, sino que también al tipo y experticia de los investigadores. Hoy la mayoría de los investigadores son profesores de las nueve Facultades de la Universidad, y lo mejor de todo, es que son profesores jóvenes.
Quedan pendientes al menos dos líneas de acción. La primera es de sistematización horizontal cuanti-cualitativa de lo alcanzado en los cinco Congresos, y el apoyo financiero y promoción de los investigadores, especialmente de los jóvenes, que como tales deberán ser el fermento del cambio y transformación del Modelo Académico Profesionista de la Universidad en el futuro.
La segunda línea de acción tiene que ver con esto último. En la UNAN-Managua y en todas las Universidades miembros del CNU, hay que avanzar de la Investigación en la Universidad a la Investigación Universitaria, entendida esta última, como aquella investigación que articulada al currículum de la función docente, realizan profesores e investigadores conjuntamente con los estudiantes, y que produce como resultado no solo nuevos conocimientos sobre lo real concreto, sino que a la par y conjuntamente produce nuevos aprendizajes, y prepara a los futuros profesionales para su educación permanente y para toda la vida a través de la investigación.
Para finalizar, una pregunta: ¿por qué los Congresos de la UNAN- Managua perdieron el calificativo de Congresos Nacionales? De los cinco Congresos sectoriales del XVIII Congreso, cuatro fueron considerados Nacionales ¿Por qué el Congreso que los conglomera a todos no se considera a sí mismo como Congreso Nacional? Muchos de los participantes en los Congresos de la UNAN–Managua pertenecen al Gobierno y otras Universidades del país, entonces, ¿cuál es la pena?
* Sociólogo -profesor UNAN- Managua.
El antecedente de la idea fue el siguiente. Durante los años ochenta los profesionales nicaragüenses contábamos con un espacio académico en el que presentábamos los hallazgos de nuestro trabajo investigativo, como eran los Congresos temáticos de la CONAPRO Héroes y Mártires. Con la interrupción del ciclo revolucionario en 1989, toda la actividad de la CONAPRO, también y por la misma razón, entró en crisis y colapsó. Ante esta situación, algo teníamos que hacer para no perder la experiencia ganada y darle continuidad a la misma. De esa necesidad y esa urgencia surgió la idea de los Congresos Científicos Nacionales de la UNAN- MANAGUA, los que veinte y dos años después, en estos días, celebran su XVIII Congreso.
El Primer Congreso Científico Nacional de la UNAN- Managua, se realizó entre el 4 y el 7 de marzo de 1991. Una característica del mismo fue que los casi setenta informes de investigación que se presentaron, eran en los campos de las ciencias naturales, la mayoría del Centro de Investigaciones de los Recursos Acuáticos- CIRA, y muy poca investigación en los campos de la Universidad según Facultades de la misma.
Hoy en los días del XVIII Congreso, la investigación ha crecido a tal nivel en la UNAN- Managua, que este fue organizado en cinco Congresos Temáticos, realizándose los mismos en las nueve Facultades disciplinarias y territoriales de la Universidad. Siguiendo un orden cronológico, los Congresos tuvieron como marco las siguientes áreas: Innovación Agropecuaria en la FAREM- Matagalpa, el 25 y 26 de abril; Medio Ambiente en la FAREM- Estelí, 19 y 21 de agosto; Agroindustria e Innovación en la FAREM- Chontales el 22 de agosto; Educación y Desarrollo Humano, en el RURD – Managua, el 23 de agosto y Salud y Nutrición en la Facultad de Medicina- Managua el 5 de septiembre, todos del 2013.
Comparado con el Primer Congreso, los cambios no lo son solamente respecto a la ampliación del universo de los temas de investigación y el número de informes presentados, sino que también al tipo y experticia de los investigadores. Hoy la mayoría de los investigadores son profesores de las nueve Facultades de la Universidad, y lo mejor de todo, es que son profesores jóvenes.
Quedan pendientes al menos dos líneas de acción. La primera es de sistematización horizontal cuanti-cualitativa de lo alcanzado en los cinco Congresos, y el apoyo financiero y promoción de los investigadores, especialmente de los jóvenes, que como tales deberán ser el fermento del cambio y transformación del Modelo Académico Profesionista de la Universidad en el futuro.
La segunda línea de acción tiene que ver con esto último. En la UNAN-Managua y en todas las Universidades miembros del CNU, hay que avanzar de la Investigación en la Universidad a la Investigación Universitaria, entendida esta última, como aquella investigación que articulada al currículum de la función docente, realizan profesores e investigadores conjuntamente con los estudiantes, y que produce como resultado no solo nuevos conocimientos sobre lo real concreto, sino que a la par y conjuntamente produce nuevos aprendizajes, y prepara a los futuros profesionales para su educación permanente y para toda la vida a través de la investigación.
Para finalizar, una pregunta: ¿por qué los Congresos de la UNAN- Managua perdieron el calificativo de Congresos Nacionales? De los cinco Congresos sectoriales del XVIII Congreso, cuatro fueron considerados Nacionales ¿Por qué el Congreso que los conglomera a todos no se considera a sí mismo como Congreso Nacional? Muchos de los participantes en los Congresos de la UNAN–Managua pertenecen al Gobierno y otras Universidades del país, entonces, ¿cuál es la pena?
* Sociólogo -profesor UNAN- Managua.
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