jueves, 24 de julio de 2014

Así nacieron los TEPCEs

Cuando Paulo Freire visitó Nicaragua en el contexto de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, dejó planteado un desafío a los educadores nicaragüenses, orientado a trasegar algunos de los atributos de la educación no formal e informal, propios de la Cruzada de Albetizacón, a la educación formal del sistema escolar del país. El desafío tenía un destinatario muy claro, ubicado en las oficinas del viceministerio de Planificación y Políticas Educativas del Mined, que estaba a mi cargo.
Con esta preocupación pendiente, un sábado de junio de 1980 por la tarde, cuando la Cruzada llevaba tres meses de realización, viajando hacia Juigalpa, frente al empalme de la carretera a Camoapa, en la Escuela San Francisco, pude observar que habían muchos jóvenes con camisa de alfabetizadores y pañoletas rojinegras; sospechando que aquella reunión tenía algo que ver con la Cruzada, detuve el carro, y sin que nadie me invitara, me fui a observar desde las ventanas del salón escolar aquella asamblea sorprendente e inusitada.
Después de conversar con algunos de los muchachos que estaban fuera del local, pude saber que los alfabetizadores se reunían todos los sábados para evaluar la semana transcurrida y a programar la semana siguiente. Aquel evento, que para los muchachos ahí reunidos parecía como algo normal, me pareció un hecho lleno de múltiples posibilidades, si creativamente trasladábamos la experiencia de la educación no formal de la epopeya alfabetizadora a la educación formal, la misma que simultáneamente estaba ofreciéndose de lunes a viernes en las aulas del país.
Paso seguido, continué mi viaje hacia Juigalpa y allá, en mi casa, me di a la tarea de escribir el bosquejo general de lo que a partir de ese momento comencé a llamar Talleres de Evaluación, Programación y Capacitación Educativa, TEPCEs. El día lunes, de nuevo en el ministerio, apenas llegué a las siete de la mañana. Al ministerio, llamé a mis compañeros Evenor García Corrales y Pedro Conrado Flores, responsables del área de Programación de los Aprendizajes (Currículo) y les conté sobre el hallazgo. Ellos me animaron a presentar la idea ante el doctor Carlos Tünnermann, ministro de Educación, a fin de contar con su apoyo y aprobación.
Después de aprobada la idea, esta pasó a ser consultada con los delegados regionales y departamentales del Mined, quienes le incorporaron nuevas justificaciones. Asimismo, con ellos elaboramos el plan y cronograma para su implementación a partir del año 1981.
A mediados de los ochenta, las urgencias de la Revolución se engulleron la riqueza de los TEPCEs, desvirtuando su sentido como espacios de evaluación y programación educativa. Después, durante los diez y seis años neoliberales, los TEPCEs fueron convertidos en simples procesos de intercapacitación. Sería hasta en el año 2009, de nuevo con los sandinistas en el poder y con la puesta en práctica del nuevo currículo, que los TEPCEs retornaron a casa.


jueves, 17 de julio de 2014

La Capacitación de los Maestros en los TEPCEs

En el proceso de construcción de la calidad de la educación, de manera concertada y convergente participan múltiples factores externos e internos  al hecho educativo concreto en la relación docente discente.  Entre los primeros sobresale el sujeto del proceso enseñanza aprendizaje, esto es: el propio estudiante. Entre los segundos el factor decisivo es el o la docente, de ahí que su atención y cuido de parte de los gobiernos y las sociedades sea de gran importancia. Por ello es que junto a la promoción de su bienestar, la capacitación continua y permanente del magisterio es fundamental.  La calidad de la educación exige docentes de calidad y este nivel se alcanza solamente con más y mejor formación y capacitación de calidad.

Esto es así para todos los países, pero más lo es para un país como Nicaragua que recién está estrenando un nuevo modelo curricular, y que necesita no sólo el manejo de su lógica instrumental y metodológica, sino que también, y esto es lo más importante, su aceptación afectiva y consciente respecto a sus contenidos y propósitos.

En la actualidad el Ministerio de Educación conjuntamente con las Universidades del CNU que imparten carreras sobre ciencias de la educación, realizan múltiples acciones de formación y capacitación del magisterio, para profesores de secundaria, maestros de educación especial, de preescolares comunitarios y de primer y segundo grado, etc.

No obstante, junto a esas acciones puntuales propias de la educación formal, el MINED y los educadores de nuestro país cuentan con un tesoro escondido orientado a la superación profesional y personal del magisterio.  Este es el caso de los TEPCEs, espacio en el cual a través de rutinas y circuitos no formales, los docentes a la vez que evalúan y programan currículos mensuales, aprenden nuevas maneras de conducir procesos de enseñanza- aprendizaje.   Es la evidencia de aquella afirmación sociológica de Paulo Freire, que dice que: “toda relación social es una relación pedagógica”, de  aprendizajes mutuos, de transferencia oral de saberes de quienes han ganado más y mejores experiencias en su vida profesional, a los docentes noveles que se inician en la profesión y el oficio de enseñar.


La función de capacitación en los TEPCEs es un espacio privilegiado, para que los educadores que asisten a los cursos de profesionalización, puedan llevar a ese lugar los aprendizajes alcanzados en estos eventos, y presentarlos a sus pares docentes y juntos debatir, reflexionar y avanzar en la ampliación, profundización y modernización de los conocimientos pedagógicos y didácticos.  Así los conocimientos aprendidos en los procesos de capacitación formal, encontrarían tierra fértil para reproducirse y multiplicarse en los procesos de capacitación no formal que los últimos viernes de cada mes se producen en los TEPCEs.

jueves, 10 de julio de 2014

Los tepces en el nuevo Modelo Curricular Nicaragüense

A cinco años de haberse rescatado y puesto en práctica los Talleres de Evaluación, Programación y Capacitación Educativa –tepces--, estos se encuentran en el centro del debate educativo nacional, unos y unas defendiéndolos y otros y otras atacándolos. Los defienden los maestros y profesores de aula de la educación primaria y secundaria, y los atacan profesores universitarios, investigadores, líderes religiosos y sindicalistas del magisterio. Para los primeros son útiles y necesarios, para los segundos una pérdida de tiempo.
Aunque no todos saben que significa, el término tepce en la actualidad no solo forma parte del vocabulario propio de la Pedagogía y de la Educación Nacional, y por ende de todos los educadores del país, sino que de todos los estudiantes y de los padres y madres de familia con hijos en la educación primaria y secundaria del país.
¿Y qué son y para qué sirven los tepces? Estos son talleres mensuales de programación y de evaluación, en los que participan docentes de la educación preescolar, primaria y secundaria, de centros educativos estatales, privados y subvencionados, ubicados en un mismo Núcleo Educativo, de un mismo grado o asignatura de la Educación Secundaria, cuyo propósito es evaluar el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje y de los programas de estudio del mes anterior, a fin de reflexionar sobre las causas que facilitaron o impidieron el aprendizaje de los estudiantes y tomar decisiones al respecto, y programar los objetivos, competencias y contenidos a desarrollar en el mes siguiente.
Pero los tepces no son solo evaluación y programación mensual del currículo, sino que también son capacitación docente; capacitación que en el caso estos talleres es intercapacitación o capacitación mutua entre docentes. Capacitación devenida del diálogo horizontal entre docentes en el proceso de construcción curricular.
Los tepces son así, a la vez que un proceso de reflexión y de construcción colectiva, un mecanismo de regulación de la práctica docente, acerca de cómo sabemos qué están aprendiendo los estudiantes, qué vamos a enseñar, para qué vamos a enseñar, con qué estrategias didácticas vamos a enseñar, etc.
En este contexto, resultados de los tepces, de acuerdo con el orden de su realización en cada sesión de trabajo, son los siguientes: un informe mensual de evaluación sobre el nivel de logro de los objetivos de aprendizaje propuestos para el mes precedente; un currículo mensual para todos los grados del nivel Preescolar o Primario o asignaturas del nivel Secundario a nivel nacional, contextualizado según las características y condiciones de cada Núcleo Educativo, y múltiples aprendizajes sobre para qué enseñar, qué enseñar, cómo enseñar, y cómo saber si los estudiantes aprendieron o no aprendieron lo que los maestros les enseñamos.


jueves, 3 de julio de 2014

Los Núcleos Educativos en el nuevo Modelo Curricular Nicaragüense

Para construir el nuevo modelo curricular, a inicios de 2007, se optó por hurgar en las mejores prácticas del pasado de la educación nicaragüense, a fin de recuperarlas, y ponerlas al día, camino a cumplir otros propósitos en el contexto de las nuevas Políticas Educativas. Este fue el caso de los Núcleos Educativos como estrategia de organización de los centros educativos en el territorio nacional, recuperados en mayo de 2008, cuyo más lejano antecedente se remonta a inicios de los años sesenta del pasado siglo, en el entorno de la Escuela Normal Rural de Estelí, en los municipios de Santa Cruz y Condega.
El modelo nuclear actual, consiste en la organización de los 153 municipios del país en pequeñas unidades territoriales llamadas Núcleos Educativos, cuyas fronteras están definidas por la ubicación de determinados conjuntos de centros educativos que se relacionan entre sí, en el que un centro juega el papel de escuela líder llamada Escuela Base y los demás juegan el roll de Escuelas Vecinas. Así cada municipio, según sea su tamaño y número de escuelas, está integrado por múltiples Núcleos Educativos. El Realejo, en el departamento de Chinandega, por su tamaño, sólo tiene un Núcleo Educativo, y El Viejo, en el mismo departamento, tiene 17 Núcleos Educativos.
De esta manera la organización escolar de cada municipio es nuclear, y al proceso permanente de construcción de cada Núcleo se le conoce como Nuclearización. Esta es así el conjunto de prácticas que se producen cotidiana y permanentemente entre las escuelas de cada Núcleo y entre estas y su Escuela Base.
Producto de esas relaciones en el interior de cada Núcleo, las delegaciones municipales del MINED mantienen actualizados los censos de niñez en la escuela y niñez fuera de la escuela en el espacio geográfico de cada Núcleo. Igual sobre los censos de analfabetismo y niveles de escolarización de la población según el Núcleo. Igual sobre información relacionada con la situación de la infraestructura escolar, rendimiento académico bimensual, libros de texto, programas de estudio, computadoras, empirismo y nivel de titulación de los docentes; igual al caso de niños y niñas que reciben merienda escolar, o han recibido vacunas o partidas de nacimiento o jóvenes que tienen o no tienen cédulas etc.
Pero los Núcleos Educativos no solo cumplen funciones de carácter cuantitativo, sino que su mayor utilidad es de tipo cualitativo, en tanto es a las Escuelas Base de cada Núcleo, donde los últimos viernes de cada mes, vienen los y las maestras y maestros de las Escuelas Vecinas, a participar en los Talleres de Evaluación, Programación y Capacitación Educativa-Tepces, los que, hoy por hoy, constituyen factor básico para la elevación de la calidad de la educación en Nicaragua.


jueves, 26 de junio de 2014

Guillermo López y su batalla por el Primer Grado

La semana anterior a que el profesor Guillermo López enfermara del mal que a la postre le llevó a la muerte, el 17 de junio pasado, había estado con nosotros en la Facultad de Educación de la UNAN-Managua, dictándonos una conferencia sobre la Estrategia de Aprendizaje con Enfoque de Desarrollo Infantil en Primero y Segundo Grado (Aprendí).
Guillermo fue fundador y miembro de la CGT- Anden y militante del FSLN, y, como tal, mi compañero en el Ministerio de Educación en el cargo de Director General de Educación Primaria. En esos días, cuando nos reuníamos a discutir sus planes para elevar la matrícula y la calidad de los aprendizajes en ese nivel educativo, siempre al final coincidíamos que la solución al problema del analfabetismo no eran las Campañas de Alfabetización, sino la realización efectiva de parte de la niñez nicaragüense del primero y del segundo grados.
Este tema nunca le abandonó mientras estuvo al frente de las escuelas primarias de nuestro país, muestra de ello es la estrategia que vino a presentarnos a la universidad ese día. Este artículo sobre el Aprendí, quiere ser un humilde homenaje al colega, al compañero, al hermano.
La estrategia incluye seleccionar en todo el país a las maestras de primer grado, quienes una vez seleccionadas serán maestras de primero y de segundo grados. Se buscará crear en los niños y en las niñas de seis y de siete años capacidades para resolver problemas matemáticos, comprensión oral y lectora, y expresión escrita. También se propone promover en los niños y en las familias, la permanencia y continuidad escolar hasta culminar el sexto grado y más allá.
Tareas de las docentes serán fortalecer la lectoescritura comprensiva, la matemática inicial y el conocimiento elemental de la naturaleza y de la sociedad; adecuar el proceso docente a las características de aprendizaje de los niños y de las niñas de 6 y de 7 años, priorizando a los de menor desarrollo; utilizar el Método Fónico Analítico Sintético (FAS) para la enseñanza de la lectura, y evaluar cualitativa y sistemáticamente el logro de objetivos de aprendizaje en lectoescritura y matemáticas, conforme a cuatro cortes evaluativos.
Al finalizar el segundo grado, el Mined realizará un examen nacional de cara a validar y a dar fe de que cada estudiante ha alcanzado los objetivos correspondientes a ese grado para promover al tercer grado.
A partir de ahora, en cada paso de avance de la Aprendí, y en cada nuevo niño y niña que en el futuro aprenda a leer y a escribir en Nicaragua, ahí estará la presencia de Guillermo López, nuestro comandante en jefe de la batalla por el primer grado, ayer, hoy y siempre.


jueves, 19 de junio de 2014

Debatiendo el currículo

La presentación reciente de algunos estudios sobre educación y empleo dio pie para que dirigentes de los sectores privados relacionados con la educación, expusieran públicamente sus criterios en días pasados, sobre lo que consideran y demandan debería ser el currículo de la educación nacional conforme sus intereses y necesidades. Con este artículo, deseamos participar en el debate de cara a hacer algunos deslindes y precisiones.
En el artículo "Escuela nica debe formar a más líderes", publicado el 3 de junio en otro periódico nacional, una redactora inicia su crónica con esta afirmación: "La formación en la escuela primaria y secundaria es "mecanizada" y su currículo no se transforma desde hace ocho años". Una metáfora fallida y un error histórico. ¿Formación mecanizada? Querrá decir formación o educación memorista, acrítica, poco analítica e irreflexiva. Porque eso de calificar a la educación como mecanizada, pareciera que se refiere a algún artefacto propio de la física y no a un proceso social como la educación.
¿Y cómo es eso de que el currículo no se transforma desde hace ocho años? Quizás se refiere a otro país fuera del planeta Tierra, porque desde febrero del 2009, Nicaragua cuenta con un nuevo currículo para la Educación Básica y Media, el cual fue consultado a 17,500 personas.
En otro artículo, la periodista afirma: “Para resolver el problema escolar de Nicaragua no basta con articular todos los subsistemas educativos”. Y más adelante afirma: "También se tiene que revisar el currículo que se desarrolla en la primaria, secundaria y superior". Error teórico. Precisamente lo que se presenta desarticulado y causa tantos problemas y desencuentros y hay que articular, son los currículos de las educaciones preescolar, primaria, secundaria y terciaria. Es a través de la articulación de los currículos, que se logra alcanzar la articulación del sistema escolar.
En la actualidad, los currículos de la educación preescolar, primaria y secundaria integran un ‘continum’ desde lo más elemental hasta lo más complejo en todas las asignaturas.
El título del artículo citado incluye un error conceptual de carácter genético; en tanto, hablar de currículo cambiante implica en sí mismo una contradicción. En las circunstancias actuales de la revolución científica y técnica, cuando los conocimientos en muchas ciencias mudan cada 77 días, no se puede concebir un currículo escrito en piedra. Al contrario, característica fundamental de los mismos es su sentido dialéctico y su flexibilidad. Por ello, el Currículo Nacional Básico de nuestro país dedica el 70% a los contenidos básicos y el restante 30% para la adecuación curricular, según las necesidades territoriales económicas y sociales.

jueves, 12 de junio de 2014

Educación y valores empresariales

De acuerdo a informaciones de medios de prensa, en días recientes fueron presentados tres estudios sobre la relación entre educación, empleo y crecimiento económico en Nicaragua.
Los temas abordados y los resultados de los procesos investigativos dados a conocer, desbordan cualquier análisis de un artículo periodístico impidiendo profundidad y rigor. No obstante, los mismos reclaman algunas valoraciones que no quisiéramos dejar pasar.
La primera observación es la referida a la matriz conceptual del que parten estos estudios, cuyo énfasis es eminentemente economicista. Para este enfoque, la educación, particularmente la educación escolar, es una simple variable independiente de las empresas, excluyendo por ello otras dimensiones sociológicas, filosóficas, pedagógicas y antropológicas de todo hecho educativo. Es la antigua concepción reduccionista, que dice de la educación como un mecanismo para la producción y reproducción de las calificaciones de la fuerza de trabajo, cuando esta es apenas una, entre otras tantas tareas que la educación cumple como función social.
Sin restarle méritos a los propósitos, resultados y recomendaciones de los estudios presentados, los mismos son una clara expresión de la pobreza nicaragüense, que no es solamente por la falta de alimentos en el plato de los pobres y el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en el terreno científico y tecnológico, sino que es también en las propias Ciencias Sociales, en tanto estos estudios, sus metodologías y resultados, son de antiquísima data en América Latina y el Caribe para organismos especializados del campo económico.
No obstante, el propósito de este artículo no es la legitimidad de los estudios en mención, sino la presentación de la relación entre educación y los valores que se explicitan como fundamentales para el éxito empresarial en Nicaragua, y que el sistema escolar debe promover y enseñar.
En este orden, los valores y competencias que las empresas reclaman al sistema escolar, además de los saberes propios de la especialidad por la que los empleados fueron contratados, según las fuentes de información citados, son los siguientes: trabajo en equipo, liderazgo, entusiasmo, honestidad, cortesía y respeto a las normativas empresariales, es decir, los mismos valores del Decálogo del Desarrollo propuestos para la escuela neoliberal en el cercano pasado.
Para el análisis sociológico, lo valioso de esta información, es que la misma explicita las brechas y distancias entre lo que piensan en este terreno las empresas camino a que los centros educativos les ofrezcan los recursos humanos que necesitan para elevar sus ganancias, y lo que respecto a este mismo tema, piensa el gobierno de la república, cuyos valores estrellas son la solidaridad y el goce pleno de los derechos humanos, y piensan también, las mismas comunidades universitarias y todas las que promueven las humanidades nicaragüenses.