jueves, 29 de octubre de 2015

Los congresos internacionales del Mined

Al asumir el Frente Sandinista el Gobierno de la República en el 2007, la orientación general de la política educativa era transformar el modelo de educación venido del neoliberalismo, privatizador y excluyente, propósito para el cual había que trabajar duramente para fundar una educación pública, gratuita y de calidad. Por ello, la batalla ha sido, tanto en la cancha de la lucha por la gratuidad, objetivo que no se lograba solamente con no cobrar en las escuelas, sino que también proporcionando a los estudiantes alimentación, libros de texto, computadoras, zapatos, uniformes y mochilas escolares gratuitas, como en la cancha de la calidad, lo que implicaba no solo la elaboración de un nuevo currículo, sino que también la renovación de enfoques, investigación y principalmente la formación y capacitación continua y permanente de los educadores.
Después de pasar todo el 2007, luchando en cada centro educativo y cada aula de clase de la educación pública, en contra de la mentalidad mercantilista orientada a los cobros por matrícula y mensualidad a los estudiantes; el Mined bautizó el 2008 con el lema: ¡Y ahora vamos por la calidad! Esto significaba que, en tanto ya se habían removido los obstáculos para que la población empobrecida viniera a la escuela sin problemas, ahora de lo que se trataba era de que a esa avalancha de nuevos estudiantes que se incorporaba a las escuelas se les diera la mejor calidad de educación posible.
El problema de la calidad de la educación y su solución no es coyuntural ni es una moda pasajera, motivo por el cual el ¡Y ahora vamos por la calidad! era y es una apuesta y un desafío permanente, igual que el sentido más profundo de toda educación, que es permanente y para toda la vida. En este orden, los congresos internacionales del Mined, desde el primero realizado a fines de julio y dedicado a examinar las líneas o rutas de política educativa, hasta los últimos dedicados al bullying y a las escuelas normales, todos apuntan a la elevación permanente de la calidad de la educación, principal objetivo gubernamental en la presente etapa.
Los congresos internacionales del Mined realizados en este 2015, son eventos en los que expositores extranjeros se dividen la tarea de presentar, unos el estado del arte sobre la teoría respecto al tema en cuestión, y otros la experiencia y buenas prácticas en sus países de origen respecto al mismo tema. Después de las conferencias, los participantes, que en algunos casos son verdaderas asambleas de más de trescientas personas, se dividen en grupos de trabajo, para debatir con base en guías de discusión preparadas con antelación y sacar conclusiones, aprendizajes y recomendaciones para el mejoramiento de la calidad educativa en el sector objeto de estudio, sea en las escuelas con la modalidad de Multigrado, en las escuelas de la Educación Especial, en los Centros de Formación Docente en Escuelas Normales y Universidades, o sea las recién creadas Consejerías de las Comunidades Educativas respecto al tema del bullying.
Todo apunta a ir, estratégicamente, con un horizonte de mediano y largo plazo, sin pausa ni descanso, creando una cultura del cambio, y la transformación de la educación desde adentro de la misma, en tanto en estos eventos participan no solo los actores que están en el terreno en la actividad educativa directa, sino que también los directores y profesores de las Escuelas Normales y los coordinadores de TEPCEs, quienes se encargan de diseminar entre los estudiantes normalistas y los miembros de las comunidades educativas, las lecciones aprendidas tanto a través de las conferencias de los expositores, como de los debates en los trabajos en grupo.
Es el avance en las dos canchas o carriles, por un lado profundizando la gratuidad de la educación sin pagar por el derecho a estudiar, y por el otro, elevando la calidad de la educación, avanzando a la meta, de hacer de la educación nicaragüense una educación pública gratuita y de calidad.

*Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.

jueves, 22 de octubre de 2015

El bullying, las familias, la televisión y las escuelas

En un artículo anterior afirmábamos que el lugar en que se originan y generan los valores, los antivalores y por lo general los comportamientos sociales es en el seno familiar, ese lugar de socialización y encuentro de padres y madres, hermanos, tíos y abuelos. Las escuelas, igual a las paradas de buses, los lugares de trabajo o los centros de prácticas religiosas, son los lugares en que se expresan y ponen en práctica los mismos, y en su propia dialéctica, se enriquecen, expanden, profundizan, perfeccionan y convierten en hábitos sociales, usos y costumbres, en suma, en eso que llamamos cultura nacional, o sea la manera de ser de una sociedad históricamente determinada.
Muchos nos preguntamos, porqué tanta basura en causes, calles, cunetas, carreteras y en todos los espacios públicos. Tantas campañas, tanta propaganda en favor de lo sano, lo bonito y del buen vivir, pero nada. Mil esfuerzos y dinero del Gobierno de la República y las alcaldías, pero como si nada. No se produce el cambio social frente a lo sucio y lo feo.
Todo se inicia en la casa. Quien aprendió a ser limpio en su casa, en y con su familia, va a ser limpio en la calle y en todos los espacios fuera de la casa. Va a ser limpio siempre. Cuando ese niño de hoy aprende a ser limpio en su hogar, mañana --cuando forme familia en el futuro-- seguramente enseñará a sus hijos a ser limpios. Así funciona el proceso de reproducción social. Las virtudes del buen vivir que se aprenden en la casa, serán mañana las virtudes del buen vivir en las prácticas ciudadanas de todos en todos los lugares.
El tema de la violencia en la escuela o bullying es igual al de la basura, no se origina en la escuela, pero se manifiesta en ella, igual en otros espacios de la vida social. Su lugar de origen es el mismo: la familia. Múltiples estudios de casos sobre este tema a nivel internacional, demuestran la relación existente entre conductas agresivas de algunos estudiantes y la precariedad del estado de las relaciones intrafamiliares en sus hogares.
Un actor social que subrepticiamente está presente en la vida familiar y que contribuye a legitimar las relaciones violentas en los senos familiares es la televisión.
En efecto, muchos canales de televisión, ahora acompañados de algunos ingredientes cibernéticos, conjuntamente con la ausencia de familias educadoras, van a ir conformando un sistema en el que los antivalores surgen como hongos, y van a expresarse en comportamientos no deseables entre los que sobresale la violencia en todas sus manifestaciones y colores. Las telenovelas sobre narcotráfico y las series y películas explícitamente dedicadas a promover la violencia, presentadas en todo el dial televisivo desde las cinco de la tarde, van a ser un contribuyente decisivo en la forja de comportamientos violentos, especialmente en la población infantil y juvenil. Después estas conductas pasan intactas, sin ninguna mediación, a las aulas de clase y espacios escolares.
En Nicaragua, en las escuelas los maestros enseñamos y promovemos las buenas relaciones entre los estudiantes, “aprender a convivir” es uno de los cuatro pilares de la educación, no obstante, cuando los estudiantes después de clases retornan al seno familiar y encienden el televisor lo que aparece en la pantalla es sangre, gritos y violencia, en especial noticieros televisivos y radiales cuyo énfasis es la violencia intrafamiliar.
En este orden la lucha contra el bullying, a la vez que debe ser permanente e ir más allá de una campaña, de cara a crear tenazmente una cultura de paz y tranquilidad en las escuelas y la sociedad, debe involucrar a todos los actores creadores y diseminadores de valores, esto es: las familias, las escuelas y los medios de comunicación en especial la televisión. Si uno de ellos no asiste a este esfuerzo es poco lo que podemos hacer los maestros en las escuelas. Así de simple.
*Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.

jueves, 8 de octubre de 2015

La Complejidad de la Formación Docente

Hablar de educación en cualquier país hoy, es hablar de su calidad. Siendo esta un constructo social, a su proceso concurren articuladamente un conjunto de factores exógenos y endógenos a la vida escolar, entre los que sobresalen: el contenido de lo que se enseña y se aprende (el currículum), los y las docentes que administran y gestionan esos contenidos desde su programación hasta su evaluación, y los propios estudiantes, como sujetos de aprendizaje y de su propio aprendizaje, incluidos su familia y su entorno económico y social.
Respecto al factor docente, recientemente, los días 30 de septiembre y primero de octubre pasado, se realizó en nuestro país un Congreso Internacional de Formación Docente con la participación como expositores en esta área del conocimiento educativo, de expertos de Cuba, Perú, Argentina y de organismos especializados del Banco Mundial y la Unesco y con la participación como talleristas de todos los cuadros dirigenciales del Mined a nivel institucional y territorial, directores y docentes de centros educativos y de las escuelas normales, coordinadores de TEPCEs y dirigentes y docentes de las facultades de educación del país.
Sobre la cuestión docente en Nicaragua, América Latina y el mundo mucho se ha investigado, se ha escrito y se ha hablado. Es un tema de difícil abordaje y tratamiento dada la variedad de sus múltiples caras y facetas, distribuidas en un amplio abanico, que van desde el reclutamiento y selección del personal, hasta su evaluación, pasando por su remuneración salarial y atención, cuidado y desarrollo profesional, formación, capacitación y promoción.
De lo anterior se deriva que la problemática docente, como fundamental para la elevación de la calidad de la educación, no se resuelve solamente con más y mejores programas de formación y capacitación. Es más, mucho más compleja. No obstante, si del conjunto antes mencionado, solamente con propósitos de análisis, aislásemos el componente de la formación y le convertimos en objeto de estudio, éste también presenta su propia complejidad cuyos componentes fundamentales son los de todos procesos formalizados de educación, esto es: un currículo o planes de estudios; los docentes llamados también para este caso formadores de formadores, y los estudiantes futuros maestros o profesores.
Sobre el currículo normalista o de las facultades de educación. Igual, una amplia bibliografía aconseja que hacer de acuerdo a los diferentes contextos. Sobre este tema, para el caso de Nicaragua y de muchos de los países de América Latina y el Caribe, antes que los futuros docentes aprendan las artes de la didáctica y de cómo enseñar, nuestro criterio es que lo primero de lo primero debería de ser que conozcan a profundidad el contenido de lo que van a enseñar. Esto es así para los docentes de todos los niveles, incluso universitarios. En Perú y Guatemala, recientemente se les administró a maestros de sexto grado, los mismos exámenes que ellos le habían practicado a sus estudiantes y los resultados fueron igual o peor que el de estos, especialmente en matemáticas y español.
Respecto a los docentes de las escuelas normales y de las facultades de educación, Nicaragua cuenta con una fortaleza muy grande. En los últimos años, con el apoyo de la Coordinadora Educativa y Cultural de Centroamérica la CECC-SICA, la mayoría de los profesores de las escuelas normales han realizado estudios de Maestría. Igual ha pasado y está pasando con los profesores de las facultades de educación. Lo que queda pendiente en este campo es un problema que es común a todos los que ejercemos el magisterio en nuestro país, y que trasciende a la academia y al régimen de estudios en cualquier universidad, me refiero especialmente a la fragilidad de la actitud y el compromiso de muchos de nosotros con el sentido de nuestro quehacer y de la profesión magisterial en general.
Respecto a los estudiantes de magisterio, pienso que Nicaragua cuenta con una cantera extraordinaria en su juventud, que eventualmente podría ser transformada en un poderoso movimiento magisterial de cara al porvenir. Todos los movimientos juveniles de la Juventud Sandinista y la Federación de Estudiantes de Secundaria. Movimientos culturales, deportivos, ecológicos. De comunicadores, alfabetizadores y de alumnos monitores, etc., son tierra fértil para la construcción del magisterio nicaragüense del futuro. Los programas de formación docente de los años venideros deberán contar con la juventud nicaragüense. Con su actitud proactiva, entusiasta, solidaria y progresista ya tenemos ganada la mitad de la batalla.
*Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.

martes, 22 de septiembre de 2015

Del Provalores a las Consejerías de la Comunidad Educativa

Cuando en el 2007 se realizara la gran Consulta Nacional para la elaboración del Nuevo Currículo una de las recomendaciones más recurrentes fue la de no descuidar el tema de los valores en la escuela. En ese contexto, en el proceso de seleccionar los nuevos subsistemas cognitivos de los nuevos Programas de Estudio, se decidió hacer un balance entre los conocimientos programáticos según disciplinas, esto es matemáticas, inglés, castellano, etc. y un programa especial dedicado al tema de los valores y que se nombraría Provalores.

La idea que primó fue que el tema de los valores no podía ser concebido como una asignatura más del currículo, aislada y desarticulada de las diferentes expresiones curriculares, sino que estos debieran ser concebidos como una dimensión del mismo. Los valores debieran ser concebidos como ejes transversales de la vida escolar. En tal sentido, en el proceso de pensar en la estrategia para el abordaje del problema, surgió la idea original de lo que se llamó “familia de valores”. La familia de valores para la educación nicaragüense, se entiende como el conjunto de valores, que se realizan mediante un calendario especial en las escuelas del país. Valores familiares en el mes de mayo. Ambientales en junio. Revolucionarios en julio. Económicos en agosto. Patrióticos en septiembre. Y así, según el mes, cada valor es programado en los TEPCEs aprovechando la ductilidad de las asignaturas de cada grado, siendo reforzado por actividades curriculares fuera de las aulas en los actos matutinos o los murales de los pasillos escolares.

A seis años de la puesta en práctica del Provalores y frente a la apuesta axiológica holística y global del Gobierno de la República, que periódicamente promueve campañas culturales para la elevación del buen vivir nicaragüense, este programa curricular, necesita revisión, actualización y transformación, teniendo como referentes las nuevas realidades que se imponen desde el campo de lo político y lo cultural.

Un tema central en este análisis, es el del lugar en la vida social en que se origina el proceso de construcción de los valores en una sociedad históricamente determinada. Ese lugar no es la escuela, la escuela es una de las tantas estaciones en el recorrido de la vida de los seres humanos, que se inicia en el seno familiar y finaliza en el cementerio. Esto dice que el lugar donde se inicia la forja de aquellos comportamientos sociales que una sociedad considera buenos o favorables para su desarrollo es la familia, ese lugar de encuentro cotidiano de padres, madres, hermanos, abuelos, tíos y parientes. En tal sentido, lo que vendrá después para la vida de cada persona, cuando niño o adulto, en el autobús, la esquina del barrio, la escuela, el parque, el lugar de trabajo o el estadio, será la práctica de lo que se aprendió o no se aprendió en la casa, en el hogar, en la familia.

En este orden, el no involucramiento de las familias en las prácticas del Provalores ha sido quizá su principal debilidad. Por ello la propuesta gubernamental de las Consejerías de las Comunidades Educativas, que incluye no solo a educadores y estudiantes, sino que también a padres y madres de familia, vienen a constituirse en un salto cualitativo hacia adelante respecto al Provalores, que le incluye, lo completa, lo perfecciona y lo desarrolla.

La apuesta de las Consejerías es radical y apunta a transformar la vida axiológica en los centros educativos. Para conseguirlo se orienta que desde los Consejos se implementen acciones relacionadas con la construcción de capacidades y la realización de actividades culturales y deportivas, todas relacionadas con la promoción de valores, encaminadas a “la prevención, acompañamiento y atención de actitudes y hechos violentos, agresiones sexuales, posibles adicciones y/o consumo de sustancias lesivas; a promover el respeto y cuido a la Madre Tierra y el embellecimiento de los centros de estudio, promover una cultura de armonía y tranquilidad y el rescate de nuestra cultura y tradiciones, todo encaminado a mejorar el rendimiento académico personal y colectivo”.

Para alcanzar estos propósitos se prevé realizar a partir de este mes de septiembre múltiples actividades como congresos municipales, departamentales y nacional; Identificación de situaciones particulares que requieren de la atención de las Consejerías para detectar, prevenir y acompañar. Identificar buenas prácticas para revisar logros y aprender, y Talleres de Capacitación y Encuentros con padres y madres para promover valores de convivencia familiar.


*Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La importancia estratégica de la Educación Multigrado en Nicaragua

La realización reciente en nuestro país del Foro Internacional: Aprendizaje y Calidad en la Educación Multigrado explica la preocupación gubernamental por la atención a profundidad de esta modalidad educativa, constituida por su tamaño, en comparación con el número de escuelas primarias del país, y su complejidad metodológica, en el problema central de la calidad de la educación primaria en Nicaragua.

El tema de la Educación Multigrado no es específico de Nicaragua o de las sociedades empobrecidas en el mundo, sino que es común a todos los países en donde haya territorios aislados y niños o niñas que necesiten educación escolar. En 2008, según Colbert, en Colombia existían 20,000 escuelas multigrado, representando el 60% del total de escuelas primarias.

En Finlandia el 70% de escuelas eran escuelas con menos de tres docentes y en Portugal el número se elevaba al 80%. En publicación reciente (18/08/2015) del The New York Times International Weekly, que distribuye en Nicaragua El Nuevo Diario, se informaba que en Corea del Sur, en la aldea de Nogok, situada al este de Seul, “en la primavera de 2016 cerrará su escuela primaria  cuando se gradúe su único alumno, Chung Jeong-Su, de 12 años”… “las aldeas cerca de aquí ya no tienen más niños que enviar, todos los jóvenes se han ido a las ciudades en busca de empleo y allí se casan, dijo Lee Sung-Kyun, el único maestro de la escuela”.

En Nicaragua, en el presente año, de 9,482 escuelas públicas y privadas con subvención y sin subvención, en donde se ofrece educación primaria, en 7,640 ofrecen Educación Primaria Multigrado significando un 80.6% del total. De estas 7,237 son escuelas públicas, el 86.7%; 361 son escuelas privadas con subvención, el 60.2% y 42 son escuelas privadas, el 7.9%. A mayo de 2015, la matrícula inicial en el subsistema de escuelas multigrados del país era 271,970 estudiantes, significando el 31.1% de la matrícula total del nivel primario que en ese período era de 874,249 estudiantes.

Según departamentos del país y su relación con el total de escuelas públicas y privadas con modalidad de multigrado, la situación en términos generales, es la siguiente: en Boaco de 426 escuelas primarias, 395, el 92.7%, son de multigrado; en Chontales de 569 escuelas, 520, el 91.4% son de multigrado; en Jinotega el 94.1% son de multigrado, en Matagalpa el 92.6% son escuelas de multigrado y en el Sector del Triángulo Minero de 738 escuelas primarias existentes 717, el 97.2% son multigrado; por su parte en Managua y Masaya el porcentaje de escuelas multigrado es del 26 y el 37.3% respectivamente. Como se podrá observar, el fenómeno multigrado es de carácter meramente rural, siendo esa la diferencia entre departamentos como Boaco, Chontales, Matagalpa o Jinotega y los departamentos de Managua y Masaya que son más urbanos que rurales.

La intervención a profundidad de las escuelas multigrado en Nicaragua, para su perfeccionamiento y refundación después de más de medio siglo de existencia, está significando no solo la reorganización de los grupos de clase de cinco o seis grados con más de treinta estudiantes en todo el país; sino que también la división física de aulas de clase y la construcción de varios centenares de aulas nuevas; la actualización del currículum y los materiales de estudio y la capacitación y formación de docentes especializados en la atención a las dificultades metodológicas de esta especialidad.

La importancia estratégica de la educación multigrado para la política educativa nacional, no se debe solamente al número de escuelas de este tipo respecto al número de escuelas primarias del país, sino que principalmente por el énfasis en lo rural del Gobierno de la República en la política pública dedicada a la educación, la que se evidencia por la reciente creación de centros educativos de la modalidad de Educación Secundaria Rural a Distancia y de Centros de Educación Técnica en el campo, lo que quiere decir que los estudiantes egresados de los centros de educación multigrado del país, actuales o futuros, son o serán los actuales o futuros estudiantes de los centros de educación secundaria básicos y técnicos en el campo, elevando de esta manera la pertinencia y la calidad de la educación en los mismos.

*Secretario Permanente de la Comisión
Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.


miércoles, 19 de agosto de 2015

La Educación Multigrado en Nicaragua: los pobres en la mira

En los días de mi formación como Maestro Normalista a inicios de los años sesenta del pasado siglo, en la Escuela Normal de Varones “Franklin Delano Roosevelt”, de Jinotepe, había una escuelita en La Paz de Carazo que todos conocíamos como la Escuela Unitaria de Dulce Nombre de Jesús y de la cual el doctor Alejandro Covarrubias, asesor de la Unesco en nuestra Escuela Normal, hablaba maravillas, y a la cual, por tal razón, todos queríamos ir a hacer nuestra práctica docente. El nombre de Escuela Unitaria, en aquellos días buscaba designar a escuelas con estudiantes de varios grados con un solo maestro o maestra. Eran las escuelas que hoy conocemos como unidocentes o multigrado y en las cuales un o una docente se encarga de administrar los procesos de enseñanza aprendizaje, para estudiantes matriculados en diferentes grados del nivel primario.
La Educación Multigrado es la educación típica de países con alta dispersión demográfica, en cuyos territorios existen estudiantes de diferentes grados escolares, pero cuya cantidad no amerita el nombramiento de un docente por grado, motivo por el cual se nombra a un maestro o maestra para atender a todos los estudiantes de todos los grados.
Como se podrá comprender, si para que un docente atienda un solo grupo de un mismo grado las dificultades metodológicas pedagógicas, didácticas y sociológicas que hay que afrontar y solucionar son muchas y complejas, el que un docente trabaje simultáneamente con diferentes grupos de diferentes grados multiplica las complejidades y las dificultades, en circunstancias que lo que se recomienda es la personalización del proceso de enseñanza aprendizaje.
En muchos países de América Latina y el Caribe la Educación Multigrado por la cantidad de escuelas de este tipo respecto al número de escuelas primarias, es la manera de ser del nivel primario de los sistemas escolares. La dispersión de la población en amplios espacios de las zonas rurales, como residuos tardíos de los  procesos de migración campo-ciudad, obliga a los gobiernos a ofrecer educación a las poblaciones en edad escolar en esos territorios. En este contexto, el debate acerca de esta modalidad educativa en diferentes países, se mueve entre quienes sin comprender las dinámicas demográficas, proponen la desaparición de la Educación Multigrado y los que oponiéndose a esta posición recomiendan especializar y mejorar la misma de cara a elevar su calidad en términos de aprendizajes.
Convencidos de que la opción correcta es la intervención en este tipo de educación para su perfeccionamiento, el Ministerio de Educación, con el apoyo de AGE, Unicef y la OEI, realizó los días jueves 30 y viernes 31 de julio pasado el Foro Internacional Aprendizaje y Calidad en la Educación Multigrado, con la participación de doscientos cincuenta docentes de escuelas multigrado, asesores pedagógicos, directores de centros, delegados departamentales y municipales, madres y padres de familia y estudiantes de todo el país, teniendo como expositores a especialistas de este tipo de educación originarios de España, Cuba, México, Guatemala, Ecuador, Perú, Jamaica, Colombia, Venezuela y Nicaragua. Un ejemplo de los vientos que soplan para la Educación Nacional en la actualidad, signados por la articulación y participación de todos los actores del proceso educativo nacional.
El interés del Gobierno por esta modalidad educativa y por sus maestros y maestras, es el mismo interés respecto de los maestros de los preescolares comunitarios y de los maestros populares de la alfabetización y la educación de adultos, y también de los maestros y estudiantes de la Educación Secundaria en el campo, es decir de la educación para los hijos de las familias empobrecidas, de los pobres y de los más pobres entre los pobres, que tienen en la educación el medio fundamental, y a veces único, para salir del túnel de la pobreza.
Las recomendaciones del Foro apuntan a la organización escolar en las aulas de clase combinando grados escolares; la revisión del currículo de aula de esta modalidad y la formación de los nuevos maestros; la especialización de metodologías multigrado como el Tema Común y la Clase Única; la adecuación curricular en el aula con enfoque de atención a la diversidad y de desarrollo humano y el acompañamiento pedagógico y estímulo y promoción moral y material para los educadores.
Un verdadero menú de opciones y alternativas para el desarrollo de este tipo de educación, en provecho de las poblaciones empobrecidas de nuestro país.

(*)Secretario Permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.

viernes, 7 de agosto de 2015

Juan Bautista Arríen, los libros y yo

Mi homenaje a Juan Bautista Arríen en el primer aniversario de su paso a la inmortalidad el próximo 9 de agosto.
Conocí a Juan Bautista Arríen en noviembre de 1976, en la Universidad Centroamericana, durante el seminario “La Educación en Nicaragua, Situación y Perspectivas”, patrocinado por el Instituto de Promoción Humana (Inprhu), cuyo informe final a manera de libro, Reynaldo Antonio Tefel lo titulara “Educación y Dependencia, El Caso de Nicaragua”. Los autores de este libro, publicado en septiembre de 1977, seríamos Miguel Obando y Bravo, Mariano Fiallos Oyanguren, Juan Bautista Arríen, Guillermo Rosales Herrera, Edgard Macías Gómez, Douglas Stuart Howay y quien escribe. El texto de Juan Bautista se tituló “La Educación Superior en Nicaragua” y el mío, “La Educación en Nicaragua: Un Caso de Educación para el Desarrollo del Subdesarrollo”. A partir de este encuentro, Juan y yo quedamos asociados en comunidad de intereses alrededor del estudio de la Educación Nicaragüense. A septiembre de 1977, Juan Bautista había publicado su libro “Nicaragua en la Educación” en mayo 1977, que escribiera conjuntamente con Rafael Kauffmann, y yo en 1972, había ganado el Premio XXV Aniversario de la Editorial Paidós de Buenos Aires-Argentina, con el libro “Educación para la Modernización en Nicaragua”.
Después vinieron los años de la revolución y de nuevo con Juan Bautista volvimos a compartir trinchera. Esta vez no fue escribiendo libros, sino haciendo la revolución en el terreno educativo en el viceministerio de Planificación y Política Educativa. Él cómo director de la Dirección de Planificación y yo como viceministro. En ese lugar, como en yunta, encabezamos la Consulta Nacional para definir Fines, Principios y Objetivos de la Nueva Educación; la implantación de los Talleres de Evaluación, Programación y Capacitación Educativa (Tepces) y la promoción de un modelo de Planificación Participativa de la Educación.
Años más tarde, en 1995, Xavier Gorostiaga siendo rector de la UCA puso en manos de Juan Bautista la idea de crear en Nicaragua el capítulo nicaragüense del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (Preal), organismo que después, por problemas de concepción sobre el papel de la educación como proceso de reproducción social en el capitalismo, sirvió de explicación negativa para crear una entidad ideológicamente diferente, más ligada a una pedagogía para el cambio y la transformación social llamada Instituto de Educación de la UCA (Ideuca).
Mientras el Preal y sus organismos periféricos en cada país de la región promovían la privatización de la educación pública con proyectos similares a la Autonomía Escolar y a la articulación entre la educación y las necesidades empresariales privadas,  especialmente con las instituciones de la Educación Técnica y la Educación Superior; el Ideuca tenía como divisa la defensa del Derecho a la Educación de las poblaciones empobrecidas, por eso es que en su seno surgió un organismo como el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua. Para acompañarle en esas batallas, Juan Bautista quiso recuperar nuestra vieja historia de los años de la revolución en el Ministerio de Educación, invitándome a acompañarle en aquella aventura del espíritu, que significaba fundar un organismo académico dedicado a investigar la educación nacional y dictar cursos de capacitación para maestros en todos los rumbos del país.
En el Ideuca de nuevo los libros volvieron a ser el cemento que sellara nuestra amistad como si de una roca se tratara. En 1997, fue “Nicaragua: la Educación de los noventa: desde el presente pensando el fututo”, obra escrita por Juan Bautista, Xavier Gorostiaga, Carlos Tünnermann, Rafael Lucio y quien escribe. Después entre 1998 y el 2000, Juan Bautista, Rafael Lucio y yo, escribimos y publicamos “La Educación y la Reforma de la Educación en cinco países centroamericanos”; “La Educación en Nicaragua entre siglos, dudas y esperanzas” y “Nuevos modos de pensar y hacer educación”.
A Juan Bautista le gustaba unir su pluma de guerrero a la de sus compañeros de oficio. Así fue con Rafael Kauffmann en los años setenta del siglo pasado y después con Roger Matus Lazo a fines de los años ochenta con la obra “Nicaragua: Diez años de Educación en la Revolución” y también conmigo en los años 2001 y 2002 con nuestras obras “Educación y Pobreza en Nicaragua: las apuestas a la esperanza” y  el libro “Contribución de los organismos de la Sociedad Civil a la transformación de la educación nicaragüense”.
Los libros, siempre los libros, para siempre los libros entre Juan Bautista Arríen y yo.
* Sociólogo nicaragüense.