jueves, 5 de noviembre de 2015

Juan Bautista Arríen en el 70 aniversario de la Unesco

Al legado de Juan Bautista Arríen en los campos de la filosofía de la educación, habría que agregar su permanente militancia respecto a los más altos valores de la especie, en especial: el derecho a la educación, la solidaridad, la libertad, los derechos humanos y la búsqueda incansable de una cultura de paz.
El espacio institucional e intelectual en que Juan Bautista practicó su vocación humanística, fue la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En el seno de esta organización global de las Naciones Unidas él cumplió tareas de consultor, pero fundamentalmente como secretario permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco. Ahí él conoció por más de veinticinco años la obra de la Unesco en el mundo, en especial en la región centroamericana. De ese conocer, reflexionar y vivir surgió su libro La Unesco en el desarrollo de las Innovaciones de la Educación Centroamericana; una obra síntesis de un recorrido que se inicia en 1956 y cierra con la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, realizada en 1990 en Jomtien, Tailandia.
Con esta obra Juan Bautista quiso celebrar y conmemorar el cincuenta aniversario de la fundación de la Unesco, hecho transcendental en la historia de la humanidad, que se realizó en noviembre de 1945, con la participación de cuarenta y dos delegaciones de todo el mundo, incluyendo Nicaragua, atendiendo invitación de los gobiernos de Francia e Inglaterra, quienes invitaban a “la creación de una organización para la Educación y la Cultura” y la promoción de la comprensión internacional.
Ahora, en noviembre del 2015, cuando la Unesco conmemora el setenta aniversario de su fundación, la obra del doctor Arríen publicada hace veinte años, sobre la presencia de la Unesco en el decorrer de la educación en los países centroamericanos cobra una gran actualidad.
Dividida en cinco capítulos, en cada uno de ellos se estudian la realización y consecuencias de los programas de la Unesco para Centroamérica, a partir del Proyecto Principal sobre Extensión y Mejoramiento de la Educación Primaria en América Latina y el Caribe (1956-1968). Al analizar las consecuencias del Proyecto Principal, Arríen concluye que este tuvo mayores efectos en la extensión de la matrícula que en el mejoramiento de la educación, comportamiento que para muchos países de la región fue una constante, tanto en ese período como posteriormente.
El capítulo segundo trata sobre el Proyecto Red de los Sistemas Educativos para el desarrollo de Centroamérica y Panamá (1975-1979). En esta sección, Juan Bautista estudia el contexto de los años setenta en que se desarrolla el proyecto. Son los años de lucha contra la dictadura militar somocista, previos a la revolución que habría de venir. Una de las consecuencias del proyecto red fue la inauguración, a mediados de los años setenta del pasado siglo en Centroamérica, de la idea acerca de que la educación es la clave para el desarrollo económico y social. En el tercer capítulo, Arríen se refiere al segundo proyecto principal de la educación en la región de América Latina y el Caribe, establecido por la Unesco en 1980, posterior a la Conferencia Regional de Ministros de Educación y de Planificación de América Latina y el Caribe, realizada en Ciudad México en diciembre de 1979.
Juan Bautista dedica los capítulos cuatro y cinco, a dos temas de gran trascendencia para la educación en el mundo a inicios de los años noventa del pasado siglo y para la Unesco como institución global. Estos temas fueron la Declaración Mundial sobre Educación para Todos, surgida de la Cumbre de Jomtien, Thailandia (marzo de 1990) y el libro La Nueva Página, de Federico Mayor Zaragoza exdirector de la Unesco.
Referirnos a cada capítulo de esta obra en extenso, rebasa las posibilidades de un artículo periodístico. Por hoy, con Arríen como divisa y bandera, este es parte de nuestro homenaje desde la Nicaragua de Darío y Sandino, a la Unesco en sus primeros setenta años de vida.

*Secretario permanente de la Comisión Nicaragüense de Cooperación con la Unesco.